sábado 17 de marzo de 2012

La Fiscalía vuelve a denunciar a la monja sor María Gómez Valbuena por el robo de niños

EL FISCAL DE MADRID SOLICITA DE NUEVO A LA RELIGIOSA YA IMPUTADA


La Fiscalía de Madrid acusa a la monja de detención ilegal ante el juzgado de Madrid número 43, según se dio a conocer ayer. La religiosa ya imputada por el caso de bebés robados fue llamada hace semanas a declarar pero se negó a testificar.

San Ramón, la fábrica de bebés expósitos

MARÍA JOSÉ ESTESO POVES / REDACCIÓN
VIERNES 16 DE MARZO DE 2012. NÚMERO 170

La Fiscalía de Madrid ha denunciado a la monja sor María Gómez Valbuena por su implicación en el robo de niños. La Fiscalía ya citó a declarar como imputada a la religiosa que se negó a prestar declaración, ahora ha sido denunciada nuevamente esta vez por detención ilegal en uno de los casos de bebés robados que se investiga, según consta en la demanda interpuesta ante el juzgado de Madrid número 43, según se supo ayer.

La Fiscalía investiga un caso de 1982, el de María Luisa Torres, entonces una madre separada, que fue engañada por la monja Gómez Valbuena tras dar a luz en la maternidad Santa Cristina en O’Donnell, Madrid.

Estos hechos se han repetido en muchos más casos en el mismo hospital, según los testimonios aportados por muchas madres. En los dos últimos años decenas de familias afectadas han señalado públicamente a esta monja como parte de una trama que entregó a los bebés a otros padres no biológicos.

1.500 denuncias en todo el Estado por robo de niños

La Fiscalía cuenta con más de 200 denuncias por el robo de niños durante el Franquismo y hasta bien entrada la democracia en los años 80. El 50% de los casos se han archivado, pero unos 100 casos están siendo investigados. Sin embargo, son más de 1.500 las denuncias hechas por las familias afectadas por el robo de bebés en todo el Estado Español.

La monja sor María Gómez Valbuena fue durante más de 30 años (entre los años ’60 y los ’80) asistente social en la maternidad pública de Santa Cristina, en O’Donnell, allí recibía a los padresque venían ‘recomendados’ por una organización privada, la Asociación Española para la Protección de la Adopción (AEPA), avalada por el Estado, el Tutelar de Menores y por organizaciones católicas como Cáritas o Mensajeros de la Paz. También llegaban hasta Gómez Valbuena familias que eran enviadas por distintas órdenes religiosas para conseguir bebés. Un número elevado de bebés fueron a parar a familias acomodadas con vinculaciones políticas con el régimen franquista, incluso un número sin determinar de bebés fueron enviados al extranjero a través de embajadores, militares y médicos.

LISTAS PARA ENTREGAR BEBÉS ROBADOS

En la maternidad de O’Donnell la monja elaboraba las listas para dar a los niños que supuestamente las madres solteras y otras mujeres abandonaban. Sin embargo, según se ha dado conocer a través de las denuncias y decenas de testimonios de madres e incluso de enfermeras (como publicó DIAGONAL) lo que ocurría en esas maternidades era que una trama de médicos, monjas, abogados, notarios, taxistas, empleados de funerarias, etc. participaban de la entrega de bebés como un negocio que se llevaba a cabo tanto en hospitales públicos, como Santa Cristina, 0’Donnell, y otros del Estado español, desde Bilbao, Granada, Tenerife, Zaragoza, Málaga, etc., y clínicas privadas como San Ramón en Madrid y otras como la Cigüeña en Valencia.

Estos centros, surtían de bebés a la monja a cambio de que los futuros padres adoptivos pagasen una elevada cantidad de dineroy educaran a los hijos en determinados principios religiosos. La monja sor María Gómez Valbuena de la orden de las Hermanas de la Caridad, actuaba en connivencia también con otras monjas de esta misma orden que operaban de la misma manera en otras provincias e intercambiaban bebés desde un extremo a otro del Estado.

EL TRÁFICO DE NIÑOS ROBADOS

Goméz Valbuena era la más activa de la red de supuestas adopciones. Al mismo tiempo, prometía ayudar a las mujeres sin recursos y solteras embarazadas y las acogía en centros regidos por monjas, pisos y pensiones. En otros casos eran los padres de las jóvenes embarazadas las que conducían a sus hijas hasta la monja y daban su consentimiento, de espaldas a la embarazada, para que el niño fuera entregado a otra familia.

Cuando se acercaba la fecha del parto, sor María trataba de convencer a las jóvenes y si no conseguía su objetivo, las mujeres eran dormidas durante el parto y cuando despertaban les decían que el niño había muerto y que el hospital se encargaba de enterrarlo. Mientras, el bebé ya había sido entregado a otra familia, previo pago de importantes cantidades, como han denunciado madres e hijos que ahora buscan su identidad.

La monja era conocida en todo el Estado español e incluso en el extranjero donde fueron a parar muchos bebés . Ahora la Fiscalía ha imputado a la monja, cabecilla de esta trama de robo de bebés que incluso ya en los ’70 presumía de haber dado en adopción a cientos de niños.


martes 21 de febrero de 2012

Memorial por las víctimas del Plan Cóndor

El secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, y su par brasileña, María do Rosario Nunez, inauguraron en Brasil el "Memorial sobre las violaciones de derechos humanos a las víctimas de la Operación Cóndor y otros episodios de coordinación represiva ilegal en Sudamérica".

Durante la presentación de la obra, a la que asistieron, entre otros, Leonardo Boff y Boaventura do Santos, en el marco del "Forum Social Temático", Nunez señaló que "los actos represivos coordinados en el Cono Sur a lo largo de décadas no son conocidos en su totalidad por los pueblos de la región". El monumento fue emplazado en la ciudad de Porto Alegre porque "debido a su localización geográfica fue teatro de diversas acciones represivas", explicó la funcionaria del gobierno de Dilma Rousseff.

Asimismo, hizo hincapié en que el memorial "se inscribe en los acuerdos celebrados en la Reunión de Altas Autoridades de Derechos Humanos del Mercosur" y ponderó "el liderazgo de la Argentina en esa materia", al calificar como "ejemplar" su política de memoria, verdad y justicia.

Frente al monumento, localizado en el ex Palacio del Correo, Duhalde manifestó que "la experiencia de nuestro país prueba que el proceso de justicia fortalece ética y políticamente a la democracia", quien agregó que "la coordinación ilegal no empezó con los acuerdos del Plan Cóndor, sino en la década del '60 mediante acuerdos entre varias dictaduras y fuerzas represivas de democracias débiles, adquiriendo el carácter de plan sistemático en la década del '70". El funcionario celebró que "la política de la memoria hoy es patrimonio común de los países de la región al amparo de los procesos de profundización democrática que vive América latina" al señalar que "los mismos sentimientos de aquellos militantes, intelectuales, estudiantes y trabajadores están unidos en el sueño común de una Patria Grande".

"Esos procesos no significa quedarnos en el pasado, sino recuperar sus enseñanzas en función del presente y la proyección de un futuro venturoso de democracias consolidadas", concluyó.

Página12

domingo 12 de febrero de 2012

La represión franquista contra la mujer: las rapadas

Loida Díez Jiménez *

Mujeres rapadas en Oropesa (Toledo) por ser familiares de republicanos. / sbhac.net

Poco se ha hablado acerca de la represión ejercida sobre las mujeres republicanas —específicamente sobre ellas— durante la Guerra Civil y la posguerra. Numerosos trabajos se han centrado en una especie de «limpieza sistemática» de los rojos durante la contienda y/o los vencidos en los años posteriores, pero pocos han abordado a fondo las características concretas de la persecución y humillación que las mujeres rojas sufrieron durante el franquismo. Y es que la Guerra Civil española, y la posguerra, pueden tener una lectura de género que, en la actualidad, nos parece de vital importancia. En efecto, las mujeres republicanas fueron víctimas de una serie de abusos «institucionalizados» que vale la pena analizar en profundidad.

La imagen de mujer que había comenzado a extenderse durante la Segunda República permitía un cierto «escape» respecto a la rigidez previa y, aun más, respecto  a lo que vino después. Si bien no habían cambiado ciertos estereotipos de feminidad, las mujeres durante la Segunda República sí pudieron encontrarse identificadas con un patrón de conducta que permitía la actividad, la decisión, la participación activa y necesaria que las requería —bien como madres, bien como milicianas cuando estalló la guerra— de una manera profundamente novedosa. Así, desde el 18 de julio de 1936, el modelo de mujer roja pasó a formar parte de una suerte de «demonización» de lo que debía ser una mujer. Es decir, el demonio pasó a ser la mujer roja.

Durante la Guerra Civil, la represión de la población fue convirtiéndose en la nota dominante y constante del avance del ejército sublevado. Según avanzaban las tropas franquistas y «liberaban» pueblos y ciudades, se instalaba en estos una particular forma represora que afectaba a hombres y mujeres —rojos todos, o supuestamente rojos— de diferente manera. Mientras ellos, los varones republicanos, habían caído en el frente, eran ejecutados o huían (algunos «se echaban» al monte) ante la llegada inminente de los militares sublevados, ellas permanecían en los pueblos, a cargo de sus familias, en la más absoluta miseria y sabiéndose perseguidas.

Así comenzó a extenderse el corte de pelo al rape y la ingesta de aceite de ricino como una manera de humillar, vejar y «marcar» a todas esas mujeres que, a fin de cuentas, venían a reflejar lo más recriminable de la feminidad desde el punto de vista de los sublevados y del orden que pretendían imponer y que, de hecho, impusieron. En efecto, las autoridades del pueblo (Falange, Guardia Civil, requetés…) detenían a las mujeres, les rapaban el pelo al cero —a veces les ponían una banderita roja colgada de un pequeño mechón en la frente o en la nuca—, las obligaban a beber aceite de ricino para provocarles diarreas y las «paseaban», mientras se cagaban encima a causa del purgante, por las principales calles de las poblaciones «liberadas», en ocasiones acompañadas por la banda de música del pueblo.

La historiadora francesa Maud Joly, en su trabajo titulado Las violencias sexuadas de la guerra civil española: paradigmas para una lectura cultural del conflicto (Historia Social, núm. 61, 2008), ha estudiado en profundidad el fenómeno del empleo del cuerpo de la mujer como frente de guerra en el que humillar y vencer definitivamente al enemigo. La práctica del rapado de pelo durante la Guerra Civil y la posguerra (la práctica reaparecerá más tarde en Francia con las mujeres acusadas de colaboracionistas durante la Segunda Guerra Mundial) tiene un componente de marcación de los cuerpos que adquiere un carácter de táctica deliberada de combate.

Ya no se trata tanto de apartar, perseguir o vencer al enemigo, sino, más bien, de exhibir a modo de espectáculo una especie de «deformidad monstruosa» que, desde el punto de vista de los sublevados, se había desarrollado durante la Segunda República. En tribunales militares, que más parecían una burla, se decidía que ciertas mujeres debían ser castigadas por haber contribuido al derrumbe de la moral católica, por haber enarbolado una bandera republicana durante el «dominio rojo», o por haber participado en el saqueo de la iglesia del pueblo. Y así, tras las pruebas «de oídas» de algunos testigos —muchos aprovechaban para vengarse por antiguas rencillas—, se decidía que una mujer debía ser ejecutada o encarcelada durante treinta años. Pero fueron muchas más a las que, sin necesidad de pasar por juicio alguno, raparon, purgaron y exhibieron en la plaza de sus pueblos para escarnio público.

Durante la posguerra se instaló en el país un absoluto control social con un sistema de «abajo arriba» que impedía la menor disensión. Todo el mundo estaba vigilado y cualquiera que hubiera colaborado con los vencidos podía ser detenido, acusado de rebelión militar y ejecutado. Las mujeres vivieron esta persecución constante de una manera especialmente dolorosa y cruel. Se extendieron las violaciones y vejaciones sexuales en comisarías, cuarteles y cárceles en un intento de cosificar y deshumanizar a quienes los vencedores consideraban el germen de la «maldad» republicana. Ahora ya de un modo institucionalizado. Gracias a los testimonios de supervivientes recogidos por Tomasa Cuevas en su obra Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas (Instituto de estudios altoaragoneses, 2009), podemos darnos cuenta de la profunda humillación —física y psíquica– que padecieron miles de mujeres durante los primeros años del franquismo. Pero no solo entonces; la práctica del rapado de pelo reapareció en España durante los primeros años sesenta como un método de represión sexuado ante las huelgas de la minería asturiana. Cabe preguntarse: ¿de dónde nace esa voluntad de marcar los cuerpos de las mujeres como una forma de castigo-dominio público?; ¿qué se oculta tras ese gesto arbitrario y exhibicionista que se sirve del cuerpo de la mujer como un territorio de combate para demostrar el poder de quienes lo ejercen?

De nuevo nos encontramos ante preguntas que enlazan directamente con una cuestión política, moral y de género en la que a la mujer siempre le ha tocado representar el papel de víctima. Por fortuna, el tema comienza a despuntar, y tanto historiadores como estudiosos/as de diversas disciplinas han comenzado a escuchar y a difundir los relatos y las voces de quienes históricamente han estado silenciadas. No hay mejor arma que la escucha. Y nuestro pasado reciente nos obliga a escuchar para evitar caer en el terreno trágico del olvido.
(*) Loida Díaz Jiménez es editora.
cuartopoder

miércoles 8 de febrero de 2012

JORNADA "ACABEMOS CON LA IMPUNIDAD FRANQUISTA".

El próximo 18 de febrero, en sesiones de mañana y tarde, tendrá lugar la jornada "ACABEMOS CON LA IMPUNIDAD FRANQUISTA", convocada por la Plataforma  Contra la Impunidad de los Crímenes Franquistas. 

Programa:

"ACABEMOS CON LA IMPUNIDAD FRANQUISTA".


Los trabajos se organizarán en sesiones de mañana y tarde, sobre cuatro informes:

De 10 a 14 h.

1- Impunidad y derecho internacional. A cargo de Miguel Ángel Rodriguez. (1hora). Debate.( 1 hora).

2- La actualidad de la exigencia de verdad, justicia y reparación de las víctimas. A cargo de Pedro López López (1 hora). Debate (1 hora).

 
De 16,30 a 20,00
3-Memorial de víctimas. Ricardo Métola.( 1 hora). Debate (1hora).

4-Conclusiones e iniciativas. Ildefonso Gómez (1 hora). Debate (1 hora).

Participarán, además, otros especialistas como Gregorio Dionis (equipo Nizkor), Joan Tardá, Luis de Manuel, a los que haremos hueco por la tarde, ADEMÁS DE VÍCTIMAS Y FAMILIARES.


Lugar: C/ Luciente, 7 (Latina). Local del Colectivo de Artistas


 
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domingo 5 de febrero de 2012

Memoria contra la impunidad: musica y palabras para ex-presar

El próximo lunes 6 de febrero, en el Teatro Bellas Artes de Madrid, se celebra un homenaje a las víctimas de la represión franquista en el momento en el que estamos viendo y viviendo el juicio del Tribunal Supremo contra el juez que trató de investigar los crímenes de la dictadura 

Las entradas pueden adquirirse a llamando a: TELENTRADA 902101212

Memoria contra la impunidad

lunes 30 de enero de 2012

El fiscal defiende a Garzón y pide que la “memoria histórica” se zanje sin juicio

Arremete contra el instructor, Luciano Varela, por sentar al juez en el banquillo: algo “insólito e insostenible”.

El fiscal del Tribunal Supremo Luis Navajas acapararó ayer todo el protagonismo en el juicio de la “memoria histórica”, el segundo al que se enfrentaba el juez Baltasar Garzón en apenas una semana tras el de las “escuchas” del “caso Gürtel”. Como en aquel, el Ministerio Público tampoco en esta ocasión mantiene acusación alguna contra Garzón, pero Navajas, a diferencia de su compañero Antolín Herrero días atrás, no pasó desapercibido en la primera sesión de este juicio, que se retomará el próximo martes con la declaración del juez. Éste se enfrenta a 20 años de inhahilitación por presunta prevaricación.

Según la acusación popular (Manos Limpias y Libertad e Identidad) habría cometido este delito cuando inició la investigación sobre los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo sabiendo que no era competente para hacerlo. Así se lo hizo saber la Fiscalía de la Audiencia Nacional -le acusó de abrir una causa general contra el franquismo- en octubre de 2008, en una postura opuesta a la que ahora mantiene el Ministerio Público.

Ayer, durante la exposición de las cuestiones previas, que se prolongó tres horas, Navajas defendió con vehemencia a Garzón y arremetió contra el instructor de esta causa, el juez Luciano Varela, por su actuación “insólita e insostenible” en relación con la “memoria histórica”. Así, acusó al juez del Supremo de haber colaborado con Manos Limpias (querellantes) cuando en abril del pasado año brindó al sindicato la oportunidad de subsanar los defectos de su escrito inicial. El nuevo escrito es un calco, “en un corta/pega”, dijo, del auto en el que el propio Varela admitía que podía haber indicios de delito contra el juez de la Audiencia.

¿Prevaricó entonces Varela?

Dice Navajas que, en sus más de treinta años de profesión, “jamás” se ha encontrado “con una resolución igual, insólita por provenir de un miembro de la carrera judicial y por las consecuencias que la misma tenía (suponía sentar a Garzón en el banquillo)”. A su juicio, Varela “colaboró, coadyuvó, para reconstruir lo que era absolutamente irreconstruible”, señaló, en referencia al escrito de Manos Limpias, un escrito, añadió, formulado “en términos probabilísticos y no taxativos”, como exige la ley. El escrito de Manos Limpias no cumplía los requisitos legales mínimos y nunca debió ser aceptado, sentenció Navajas. Como consecuencia de ello, Varela tendría que haber rechazado el escrito y sobreseido la causa contra Garzón. Y es a ese momento al que, según él, deben retroatraerse las actuaciones.

Cuando terminó con Varela, le tocó el turno a Manos Limpias. La Fiscalía y la defensa de Garzón insistieron en que en una causa en la que no hay perjudicados concretos y la Fiscalía no acusa no se puede abrir juicio oral sólo con la acusación popular. Así se estableció, dijo el fiscal, en la llamada “doctrina Botín”, matizada posteriormente por otras dos sentencias. “Que no se nos sumen al pelotón corredores adhesivos porque no nos hacen falta: la Fiscalía no necesita ayuda de acusaciones adhesivas para defender el interés público”, concluyó.

otrosi.net

sábado 28 de enero de 2012

Juicio contra Garzón: El mundo de la cultura muestra su apoyo a Garzón

Recordatorio: mañana domingo marcha en solidaridad con el juez Garzón.

Actores, escritores e intelectuales han convocado para este domingo, en Madrid, una manifestación para expresar la solidaridad con el juez Baltasar Garzón y las víctimas del franquismo. La marcha, que finalizará en la plaza de Canalejas, partirá al mediodía de la plaza de las Salesas, frente al Tribunal Supremo.


Actores, escritores e intelectuales convocan una marcha en ..


El mundo de la cultura muestra su apoyo a Garzón