miércoles, 7 de abril de 2010

Amnistía, amnesia y paramnesia


AMNISTÍA, AMNESIA Y PARAMNESIA


Pedro López López
Miguel Ángel Rodríguez Arias
Lydia Vicente Márquez

A efectos de las obligaciones que impone el derecho internacional, España parece seguir un comportamiento un tanto errático. No hace muchos días, Carlos Slepoy y Matías E. Garrido denunciaban en un artículo de prensa el comportamiento de España con los ciudadanos de países latinoamericanos, ciudadanos que son tratados con una evidente falta de reciprocidad con respecto a los ciudadanos españoles que viajan a aquellos países. Esto significa, denunciaban Slepoy y Garrido, una falta de respeto de España por los tratados que firma con otros países y que obligan tanto a la reciprocidad de trato como a la buena fe. ¿Se está convirtiendo España en lo que se ha dado en llamar un “Estado gamberro”?

En el asunto de los crímenes del franquismo el asunto es aún más peliagudo. El manto de silencio con el que se ha querido cubrir la peor etapa de la historia de España revela no sólo una falta de voluntad política del Estado español por dar cumplimiento a sus obligaciones internacionales, sino una preocupante cobardía por parte de la clase política. Pero cuando este silencio está siendo desgarrado por la emergencia de tantos datos que van saliendo a partir de las investigaciones de historiadores, cuando ya es imposible desconocer la magnitud de los crímenes cometidos durante el genocidio de Franco y sus compinches, todavía las capas dirigentes de este país no son capaces de dar un paso adelante mirando de frente el asunto y cumpliendo con la legislación internacional en materia de violaciones de derechos humanos, que es clara y de obligado cumplimiento por parte del Estado. El escándalo internacional de la persecución del juez Garzón por considerar que investigar de forma efectiva y exhaustiva violaciones de derechos humanos que constituyen crímenes internacionales es prevaricar, es mayúsculo. No se comprende fuera de España lo que está ocurriendo aquí. Por un lado, está la injerencia y perturbación a la independencia judicial que ello supone, tal y como resaltó en su día la Comisión Internacional de Juristas y más recientemente la American Bar Association. Por otro lado,  la ilegal invocación de la Ley de Amnistía de 1977 para blindar estos crímenes es un bochorno internacional. En todo caso, parece sorprendente que nuestro Alto Tribunal, a estas alturas de evolución del Derecho Penal Internacional, sostenga e impulse una interpretación impropia del derecho que preconiza la exclusión de responsabilidades ante graves violaciones de los derechos humanos constitutivas de delitos bajo el Derecho Internacional y perpetúa la impunidad; interpretación que, por otro lado, podría generar responsabilidad internacional del Estado español por violación de las obligaciones que incumben al estado, de acuerdo al Derecho Internacional.

El Comité de Derechos Humanos ha instado a España a que no se aplique esa ley en nuestros tribunales como una ley de punto final, completamente incompatible con el derecho internacional al pretender amnistíar crímenes de lesa humanidad. Igualmente, ha recomendado la creación de una comisión de expertos independientes encargada de restablecer la verdad histórica sobre violaciones de derechos humanos cometidas durante la guerra civil y la dictadura franquista.  El Comité contra la Tortura también ha recomendado adoptar medidas tendentes a asegurar que los actos de tortura, que también incluyen desapariciones forzadas, no sean crímenes sujetos a amnistía. El Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias ha recordado al Gobierno sus obligaciones con arreglo a la Declaración, en particular, que los Estados tienen el deber de realizar investigaciones exhaustivas e imparciales mientras no se haya aclarado la suerte de la víctima de una desaparición forzada; deber que choca frontalmente con la aplicación de la amnistía, que a lo que lleva es a perpetuar la impunidad.

Lo que queda absolutamente claro para las Naciones Unidas (cuyos acuerdos de paz por ejemplo, nunca pueden prometer amnistías por crímenes de genocidio, de guerra o de lesa humanidad o por infracciones graves de los derechos humanos) y para organizaciones de defensa de derechos humanos del prestigio de Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la Federación Internacional de Derechos Humanos (red internacional que agrupa a 155 organizaciones de 100 países), es que esta ley es contraria al derecho internacional y no puede invocarse para dejar impunes crímenes de derecho internacional, como es el caso.
Pero todavía hay más con respecto a los que esgrimen la Ley de Amnistía de 1977. Para empezar, la propia Constitución Española determina en su artículo 61.i que no podrán  autorizarse indultos generales, de tal suerte que la amnistía necesariamente ha desaparecido del Código Penal como forma de extinción de la responsabilidad penal.  Por otro lado, según el artículo 9 de la Ley de Amnistía corresponde exclusivamente a los jueces y tribunales la aplicación de la amnistía, y, por el momento, ni se ha solicitado expresamente tal aplicación  ni se ha atribuido a personas concretas la responsabilidad penal de actos “de intencionalidad política” para, posteriormente, declarar extinguida esa responsabilidad. Y todo ello, porque tales cuestiones requieren de un proceso judicial que es lo que precisamente se ha pretendido evitar a toda costa. Hay que retorcer hasta lo indecible la legislación internacional, la Constitución Española y la propia Ley de Amnistía para la inadmisión que pretenden los defensores de la impunidad con la complicidad del Estado, parte de los fiscales y magistrados, y buena parte de la clase política.
En cuanto a la “amnesia”, el olvido -en este caso intencionado- de las víctimas del franquismo debería cubrir de vergüenza a una clase política que se pretende “demócrata”. Parece que hemos olvidado que España es parte del sistema de protección de los derechos humanos al ser miembro de las Naciones Unidas (fue admitida en dicha organización el 14 de diciembre de 1955), por lo que el Estado español es responsable internacionalmente desde esa fecha por la infracción de las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas de 1945, cuyo artículo 55 establece que se promoverá el respeto universal de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, así como la efectividad de tales derechos y libertades.
Dejar que la historia franquista describa a los que defendieron  el régimen legal y legítimo como alimañas y no responder adecuadamente, o sea, poniendo las cosas en su sitio sencillamente, revela una  pusilanimidad incompatible con la reivindicación de un régimen democrático. Hay que recordar aquí la penosa versión que reciben los escolares españoles sobre la historia de la guerra civil y el franquismo. En absoluto les queda la idea, a partir de los textos escolares, de que España ha pasado una de las peores dictaduras que se hayan dado en la historia de la Humanidad.
Por último, cabe hablar metafóricamente de “paramnesia”. La paramnesia es una patología consistente en la elaboración falsos recuerdos. El maquillaje de la larga noche franquista como una suerte de autoritarismo yeyé, el negacionismo de su aterrador genocidio aún entre nosotros, y la presentación de una transición idílica que se ha pretendido exportar como modelo -de impunidad- a otros procesos transicionales han sido operaciones dirigidas desde arriba destinadas a fabricar una falsa memoria colectiva. El trabajo de historiadores y periodistas rigurosos que trabajan como una solvente base documental así lo demuestra. El mito de una transición plácida ha sido desmontado por periodistas como Alfredo Grimaldos o Mariano Sánchez Soler, que han rastreado la prensa de la transición para poner en evidencia que el número de muertos en esa época fue bastante superior al del período republicano, y hay que recordar que el golpe de estado de 1936 se justificó en base a la necesidad de poner orden en una sociedad convulsa y violenta. Más lo fue nuestra transición “ejemplar”, quién lo diría, y aún tenemos varios miles de fosas comunes entre nosotros 35 años después.

Pedro López López. Profesor de La Universidad Complutense y activista de derechos humanos.
Miguel Ángel Rodríguez Arias. Profesor de La Universidad de Castilla-La Mancha. Autor de “Los niños robados del franquismo. Crimen contra la Humanidad”.
Lydia Vicente Márquez. Abogada experta en Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

 La República

viernes, 2 de abril de 2010

Más allá de Garzón

TRIBUNA: XIMO BOSCH  - 02/04/2010

Alguien escribió en forma aforística que los casos difíciles generan mal Derecho. La causa instruida por Garzón sobre la Guerra Civil y las posteriores querellas presentadas por supuesta prevaricación representan asuntos de cierta dificultad. Sin embargo, no parece que las resoluciones dictadas en ambos procedimientos presenten una mala calidad jurídica. Más bien dichas actuaciones han desencadenado una intensa polémica por la especial naturaleza de las mismas.
Al examinarse la labor de Garzón como instructor, resulta obligatorio entender la elevada complejidad del objeto de la investigación sobre la Guerra Civil.
No nos encontramos ante un pronunciamiento incruento como el que llevó a cabo el general Miguel Primo de Rivera, cuando en 1923 dio un golpe de Estado mediante un simple telegrama que remitió a Alfonso XIII.
Al contrario, el plan diseñado por Mola en julio de 1936, y continuado luego por Franco, buscaba derrocar un Gobierno constitucional mediante una amplia insurrección militar, así como usar el terror de forma planificada para exterminar a los adversarios ideológicos y de este modo atemorizar al resto de la población, con el fin de instaurar un nuevo orden político. Además, como señala Preston, el alcance de esta represión no tuvo equivalente en ningún país europeo por su extensión personal y su larga permanencia.
Al calificar penalmente estos hechos, partimos de un delito contra la forma de gobierno, que tuvo como consecuencia decenas de miles de asesinatos, torturas y lesiones. Y multitud de detenciones ilegales y desapariciones forzadas de personas que siguen enterradas en fosas comunes. Y, además, también otros sucesos penosos y poco conocidos, como los numerosos niños que fueron arrebatados a sus madres para ser entregados en adopción a familias del bando vencedor. La magnitud de esta terrible tragedia colectiva resulta difícil de describir. Por ello, la pluralidad de figuras delictivas concurrentes suscita enormes controversias sobre las normas aplicables, sobre los cómputos de la prescripción o sobre las reglas de competencia.
En relación con la causa contra Garzón, cualquier análisis de las resoluciones del magistrado instructor del Tribunal Supremo, Luciano Varela, debe implicar un reconocimiento de su trayectoria y de su acreditada valía profesional.
No obstante, existen importantes voces en la comunidad jurídica que han expresado sus discrepancias al considerar que se está optando de forma discutible por una lectura extensiva del delito de prevaricación. Desde esta perspectiva, Garzón se habría decantado por una alternativa jurídica legítima entre las varias posibles. En consecuencia, no resultaría acertado afirmar que Garzón sabía que no era competente, pues sus decisiones fueron compartidas por diversos magistrados de la Audiencia Nacional al emitir sus votos particulares. Y la misma tesis han sostenido varios jueces de instrucción que han intervenido en las actuaciones.
De hecho, somos cientos los magistrados de este país que habríamos actuado en conciencia del mismo modo en que lo hizo Garzón. Tampoco puede aceptarse que los hechos no pudieran investigarse a causa de la Ley de Amnistía de 1977, que se refiere sólo a delitos políticos, pues los tribunales internacionales han declarado reiteradamente la perseguibilidad en todo caso de los crímenes contra la humanidad y la falta de validez de las normas de punto final.
Más allá de la suerte de Garzón, en este debate están en juego concepciones esenciales del Estado de derecho. La consolidación de una doctrina expansiva sobre la prevaricación nos conduciría a una peligrosa restricción de la independencia judicial. Y a una visión jerarquizada y subordinada de la interpretación de las normas. Ello reduciría la potestad valorativa sobre los principios constitucionales y limitaría el desarrollo de la jurisprudencia, ante el riesgo de que las aportaciones innovadoras pudieran ser criminalizadas.
Por otro lado, en un plano muy distinto, no podemos ignorar una inquietante paradoja. A diferencia de lo que ocurrió en otros países con regímenes totalitarios, en España los autores de gravísimos delitos nunca se han enfrentado a un juicio ni han asumido sus responsabilidades penales. Sin embargo, es probable que quien se siente en el banquillo sea el único magistrado que ha investigado esos crímenes.
Resultaría perturbador que Garzón fuese excluido de la judicatura y finalizara su vida profesional impartiendo clases en universidades norteamericanas, argentinas o chilenas, como les ocurrió a Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Luis Cernuda y tantos otros de nuestros exiliados de la guerra.
Sin duda, ambas situaciones no serían literalmente comparables. Y los juristas siempre podríamos explicar lo sucedido con abundantes tecnicismos. Pero, ciertamente, no creo que gran parte de nuestra sociedad pudiera conseguir entenderlo.

 El País - Tribuna

jueves, 1 de abril de 2010

RESPONSABLES DEL ASESINATO DE CARMELO SORIA DEBEN COMPARECER ANTE LA JUSTICIA

Declaración pública de Amnistía Internacional en Santiago de Chile

“Las personas responsables del asesinato de Carmelo Soria Espinoza deben comparecer ante la justicia y no verse exceptuadas por aplicación de una ley contraria al derecho internacional” declaró Louise Finer, investigadora de Amnistía Internacional para Chile.

Amnistía Internacional considera que la decisión del Magistrado de la Corte Suprema Héctor Carreño, quien concluyó que debía aplicarse la Ley de Amnistía (Decreto Ley No. 2.191/1978) en el caso del homicidio del funcionario de la CEPAL, Carmelo Soria, en julio de 1976, es contraria a las obligaciones que, bajo el derecho internacional, pesan sobre Chile incluso desde antes de 1973.

“La Corte Interamericana de Derechos Humanos ya ha dicho anteriormente que la Ley de Amnistía de 1978 no puede constituir un obstáculo para la investigación de los crímenes de lesa humanidad cometidos en Chile a partir de 1973 y es de prever que, si lo resuelto por el Ministro Carreño no es revertido en Chile, lo será en definitiva por la Corte”, manifestó Louise Finer.

Aunque en los últimos años se ha eludido la aplicación de la Ley de Amnistía mediante diferentes figuras legales e interpretaciones que limitan su alcance, avanzando de esta manera en la lucha contra la impunidad en Chile, esta decisión demuestra un ejemplo preocupante de la posibilidad de que se siga aplicando.

Los crímenes de derecho internacional, como el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra no pueden quedar impunes, sea merced leyes de amnistía, aplicación de la prescripción o inmunidades o cumplimiento de la orden de un superior, entre otras excusas.

“Si se confirmara la decisión del nuevo gobierno de apelar la resolución del Juez Carreño, ello constituiría sin duda una decisión acertada, en la dirección correcta, pues la familia de Carmelo Soria tiene el derecho a saber la verdad de los hechos que concluyeron con su asesinato en 1976, así como también a exigir que los responsables de tal acto sean juzgados por el mismo” sostuvo Louise Finer.

Sin embargo, esta decisión judicial demuestra que Chile aún tiene pendiente una importante deuda en materia de derechos humanos: la anulación del Decreto Ley No. 2.191. Amnistía Internacional hace un llamado a la nueva administración, hecho en reiteradas oportunidades a los sucesivos gobiernos chilenos, sobre la necesidad de anular este Decreto Ley que proyecta una sombra peligrosa en todo procedimiento legal que se inicie en relación a las violaciones de derechos humanos cometidas antes de 1978, y obstaculiza la lucha contra la impunidad en Chile.

Información complementaria

Carmelo Soria, un funcionario internacional de nacionalidad española-chilena, fue encontrado muerto en un canal de Santiago de Chile en julio de 1976, luego de ser secuestrado por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) al salir de su trabajo.

A raíz del caso de Carmelo Soria, en un informe del año 1999, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó al Estado Chileno a “adecuar su legislación interna a las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos de manera que se deje sin efecto el Decreto Ley No. 2.191 dictado en el año 1978, de modo que las violaciones de derechos humanos del gobierno militar de facto contra Carmelo Soria Espinoza puedan ser investigadas y sancionadas.”

La misma Comisión concluyó que respecto a Carmelo Soria Espinoza, el Estado chileno había violado, tal como lo establece la propia Corte Suprema de Justicia de Chile en su sentencia de 23 de agosto de 1996, el derecho a la libertad personal, el derecho a la vida y el derecho a la integridad personal consagrados en el artículo I de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

Ya en 2006 la Corte Interamericana de Derechos Humanos había concluido en otro caso contra Chile que: “el Decreto Ley No. 2.191 carece de efectos jurídicos y no puede seguir representando un obstáculo para la investigación de los hechos que constituyen este caso, ni para la identificación y el castigo de los responsables, ni puede tener igual o similar impacto respecto de otros casos de violación de los derechos consagrados en la Convención Americana acontecidos en Chile”.

martes, 30 de marzo de 2010

Quart acoge la presentación de la Iniciativa para cambiar la Ley de la Memoria Histórica

Diario “Levante” (Valencia),  29/3/10

Cincuenta juristas trabajan en el texto para considerar el "genocidio" en la dictadura y la "impunidad" posterior  



V. X. C.,  QUART DE POBLET
El profesor de Derecho Constitucional y presidente estatal de Unidad Cívica por la República José Luis Pitarch fue el encargado de presentar las directrices del anteproyecto para la "Iniciativa Legislativa Popular por una Ley de Justicia y Regeneración para las víctimas del genocidio y la dictadura franquista y el posterior período de impunidad". El acto se desarrolló en la mañana y tarde del sábado 27  en el edificio consistorial de Quart de Poblet y estuvo convocado por Izquierda Republicana y Unidad Cívica por la República.
Con la conferencia del profesor Pitarch se quiso acercar a la ciudadanía del área metropolitana de Valencia el anteproyecto o Proposición de Ley para cambiar la actual Ley de la Memoria que ha preparado el profesor de Derecho Penal Internacional de la Universidad de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel Rodríguez Arias. El texto será trabajado por las diferentes gestoras que se están creando en el Estado para que, después, un grupo de cincuenta juristas debata y perfeccione el anteproyecto para entregarlo en el Congreso de los Diputados y arranque el camino de nueve meses en el que los impulsores tendrán que recoger 500.000 firmas para sustituir la actual Ley, que no es del agrado de los ciudadanos que ahora se han movilizado.

Copiada de Franco
El autor del documento de partida, Rodríguez Arias, recordó que la actual Ley de la Memoria Histórica "esta copiada de una orden de Franco de 1940 que viola varios e importantes derechos humanos". La Iniciativa legal popular se resume en diez puntos. En primer lugar se trata de una propuesta abierta para el debate; que busca el enjuiciamiento penal de todos los crímenes del franquismo y del posterior período de impunidad; también emplaza a la inaplicabilidad de la Ley de Amnistía de octubre de 1.977, la cual se pretende aplicar para impedir el enjuiciamiento de los crímenes del franquismo; el reconocimiento parlamentario del genocidio franquista; la Verdad, Justicia y Reparación para todas las víctimas del franquismo y también de la impunidad; la nulidad de lo que se ha considerado históricamente como "sentencias" que,  para los autores de la Proposición de Ley, no son más que "asesinatos de Estado".
También se recoge la Restitución de los desaparecidos a sus familiares; la verdad, justicia y reparación de género. Finalmente, se reclama la restitución de los grados y honores militares a los guerrilleros y defensores antifascistas, todo ello en el marco del reconocimiento de la verdad, de la justicia y reparación.

sábado, 27 de marzo de 2010

La nieta de Companys no se da por satisfecha con el informe de la fiscalía

La nieta de Companys y juristas e historiadores claman por la nulidad del juicio

À. PIÑOL / M. ROGER - Barcelona - 27/03/2010

La euforia que mostraron el jueves el presidente José Montilla y del consejero de Interior, Joan Saura, por el informe de la fiscalía que considera "nulo" el juicio a Lluís Companys no es compartida, ni de lejos, por la nieta del presidente de la Generalitat republicano asesinado en 1940, Maria Lluïsa Gally.
La euforia que mostraron el jueves el presidente José Montilla y del consejero de Interior, Joan Saura, por el informe de la fiscalía que considera "nulo" el juicio a Lluís Companys no es compartida, ni de lejos, por la nieta del presidente de la Generalitat republicano asesinado en 1940, Maria Lluïsa Gally. "Esto es un informe técnico, no una declaración oficial", aclaró ayer Gally desde su residencia en México. Avanzó que la familia "está contenta porque cada vez hay más luz y se ha dado un paso adelante", aunque ilustró: "No queremos que se quede ahí". Gally exige un paso adelante de la Generalitat para lograr lo que quiere: una declaración oficial que repare la figura de su abuelo.
"La Generalitat me ha dicho que está muy contenta, pero yo les he dicho que no quiero que quede así, quiero que todo el mundo sepa oficialmente lo que le pasó a mi abuelo", pidió Gally. La nieta de Companys recibió la noticia de Saura, que le remitió el informe de la fiscalía. Gally le respondió que quiere un paso más. De momento, espera respuesta.La fiscalía quiso dar por cerrado el caso de la condena de muerte del presidente Companys declarando el juicio ilegítimo al acogerse a la Ley de la Memoria Histórica. Pero el asunto está lejos de quedar archivado. Lo dejó claro la nieta de Companys, Maria Lluïsa Gally: 'Quiero una declaración oficial que diga que mi abuelo fue secuestrado y asesinado cobardemente por ser el presidente de la Generalitat'. La nieta del que fuera presidente durante la República, fusilado el 15 de octubre de 1940, pide 'la dignificación de la figura de Companys', es decir, la nulidad de los dos juicios que lo condenaron a muerte. Juristas e historiadores relacionados con el Memorial Democrático, impulsado por el tripartito, en la misma línea que el ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, mostraron su decepción por la decisión adoptada por los fiscales de no apelar la condena ante el Supremo al alegar que la sentencia sólo la puede declarar nula un tribunal. La mayoría confesó, sin embargo, que no les sorprendía la resolución de los fiscales porque viene precedida de un problema político mal resuelto. Pero algo sí les dejó atónitos: que la mayoría de la clase política, salvo Esquerra, haya aplaudido el informe de la fiscalía. El tripartito pidió con solemnidad en octubre instar al ministerio público a presentar el recurso, ahora desestimado. Sin embargo, el presidente de la Generalitat, José Montilla, calificó esa decisión en positivo -'un hecho sin precedentes'- y el consejero de Interior, Joan Saura, de Iniciativa, de 'gran día para Cataluña'. ERC seguirá batallando. Joan Ridao, secretario general, lo comunicó el jueves a Montilla y Miquel Caminal, presidente de Memorial, la institución que planeó en otoño iniciar una campaña internacional en favor de la nulidad. La Comisión de la Dignidad debate las medidas que tomar. Su presidente, el jurista Josep Cruanyes, también asesor del Memorial, señaló que se plantean pedir al Supremo una confirmación de la nulidad de la sentencia y de los antecedentes penales de Companys. 'La prueba del algodón será si el Consejo del Poder Judicial incluye en su repertorio de sentencias la anulación del proceso', apuntó incrédulo, tras sentirse 'avergonzado' por las 'barbaridades jurídicas'. Cruanyes lamentó que el tripartito se haya conformado y vio inaceptable que la fiscalía no haya dado el paso quizá por miedo a un precedente: "Todo el mundo, sean tres o 3.000 personas, tiene derecho a la nulidad. Alemania dio miles de indemnizaciones a familiares víctimas de los nazis".
No fue el único que citó el ejemplo alemán. El historiador y catedrático Joan B. Culla, miembro también de la junta de gobierno del Memorial, explicó que una nulidad se puede conseguir de dos formas: a través de una ley, como hizo el Bundestag declarando nulos todos los juicios durante el nazismo o bien a través de un tribunal. "La ley de la Memoria Histórica sólo considera ilegítimos los juicios franquistas. No los anula, por lo que lo tiene que hacer un tribunal. La fiscalía ha hecho un juego de manos para ocultar la realidad", dijo Culla, "atónito" ante la reacción de parte del tripartito. "Si todo estaba ya estipulado en la ley, ¿por qué han perdido tanto tiempo en pedir la revisión y buscar certificados?".
El historiador Borja de Riquer abundó que la Ley de la Memoria debía de haber incorporado la nulidad. "Se perdió una oportunidad al dejarlo para la vía judicial", apuntó De Riquer, que recordó que por eso no prosperó la nulidad del caso de Puig Antich. Josep Fontana, catedrático de Historia Económica, afirmó: "El de Companys no fue un proceso más y es de una gravedad especial. Puedo entender que ahora hay problemas más graves e inminentes pero reparar el crimen merece algo más que una solución formal, como la ley que anulaba el proceso".

El País

El acoso al juez Garzón

"Falange mató al 98% de los exhumados", dice la asociación de víctimas

NATALIA JUNQUERA - Madrid - 26/03/2010

"Francisco Correa y Falange. El acusado denuncia al investigador. Quien va a sentar a Garzón en el banquillo por investigar los crímenes del franquismo mató al 98% de las víctimas que hemos exhumado", asegura Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). "Todo esto es muy triste. Hay familiares deprimidos por lo que le están haciendo a Garzón". Otros, recuerda, han muerto esperando.
La asociación acusa de prevaricación a todos los jueces de primera instancia que, al ser alertados del hallazgo de restos humanos con signos de violencia (impactos de bala, huesos rotos...), no han visitado la fosa, "incumpliendo la Ley de Enjuiciamiento Criminal" y entregará al Consejo General del Poder Judicial un informe con sus nombres.

Daños colaterales

"Desde que se admitió a trámite la querella contra Garzón, presentamos 10 denuncias por hallazgos de restos humanos en distintas localidades. En siete ni nos contestaron. Los jueces territoriales ven lo que le han hecho a Garzón y no quieren líos. Pasará lo mismo con el PP. A ver qué juez se atreve a investigarles después de esto", dice Silva.
Los familiares están deshechos y las organizaciones de derechos humanos de todo el mundo, perplejas. "Es curioso, la indignación es mayor fuera que dentro de España", añade el presidente de la ARMH. La Asociación declaró ayer que el día que Garzón sea juzgado por abrir una causa contra el franquismo, su banquillo estará lleno de gente. "Nos sentaremos con él miles de hombres y mujeres que llevan décadas esperando justicia". Están decididos a seguir luchando. "Llegaremos a Estrasburgo".

El País

viernes, 26 de marzo de 2010

El genocidio fascista español y la historia

Pedro Luis Angosto

Somos muchos todavía los españoles que hemos vivido años, lustros, décadas de homenaje a quienes apoyaron los delitos más graves que se puedan cometer: el delito de lesa patria, el incumplimiento de los juramentos y promesas dadas, el exterminio ideológico, la imposición del terror a generaciones y generaciones de españoles, convertir en presidio a una nación entera, lobotomizar a sus ciudadanos para convertirlos en súbditos…
> UN PREMIO A LA INVESTIGACIÓN DEL GENOCIDIO Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA
NUEVATRIBUNA.ES - 25.3.2010

El 14 de abril de 1931, el pueblo español, sin un solo disparo, decidió sustituir la monarquía corrupta y felona de Alfonso XIII por una república democrática regida por la ley de las mayorías parlamentarias, la libertad y la aspiración al progreso y la justicia social. La familia real española abandonó el Palacio de Oriente escoltada y protegida por militantes de la Unión General de Trabajadores mientras, a escasos metros, se constituía, en medio de un fervor popular pocas veces visto, el Gobierno Provisional de la Segunda República Española.

La proclamación de la República no fue un hecho casual. Desde finales del siglo XIX, regeneracionistas, institucionistas y noventayochistas venían reclamando un cambio de régimen, de modos políticos, que sacara al país de la decadencia, del infortunio, de la opresión en que vivía desde el siglo XVII. La pérdida de Cuba y Filipinas no fue un desastre nacional, sino el revulsivo para hacer salir del anonimato a la España vital, una España que se oponía con todas sus fuerzas al derrotismo, a vivir de pretendidas glorias pasadas, de las lanzas herrumbrosas, a perpetuar el privilegio: “Cerrad con siete cadenas el sepulcro del Cid –diría Costa- y arrojar las llaves al mar”. Pero no fue solo Costa quien pedía el fin del régimen de la oligarquía, el caciquismo y el militarismo, un militarismo de analfabetos tan crueles como egoístas, en la misma trinchera estaban Pérez Galdós, Altamira, Unamuno, Ganivet, Picabea, Maragall, Corominas, Pompeu i Fabra, Domingo, Iglesias, Hurtado, Calderón, los Giner de los Ríos, Posada, Ortega, De Buen, Clarín, “el extravagante ciudadano” –Primo de Rivera dixit- Valle Inclán, Simarro, Pittaluga, Machado, Vicenti, Castrovido y un sin fin de personalidades del mundo de la ciencia, las letras, las artes y la cultura española, a las que se añadiría la amplísima y joven generación del Veintisiete en pleno y la mayoría de un pueblo ahíto de justicia, instrucción pública y libertad, un pueblo sometido, escarnecido hasta lo indecible, humillado e iletrado por voluntad regia que pagaba con su sudor y su sangre las veleidades del régimen para defender sus propios intereses y los de la oligarquía dominante.

En medio de una crisis sin precedentes –nada tiene que ver, por grave que sea, la actual con aquella: Entonces reinaba el hambre-, la República española comenzó su obra, una obra que consistía en dar educación al pueblo y mejorar sus condiciones de vida, hecho este que, necesariamente, habría de chocar con los intereses seculares de la minoría que siempre había mandado en el país. Dos años y medio duró aquella aventura. Los militares africanistas, acostumbrados a matar y a enriquecerse en África sin que nadie controlase sus acciones, siempre en nombre de Dios y del Rey y de acuerdo con la plutocracia financiera, industrial y terrateniente, envueltos en el hedor del vino rancio, del pachulí, del incienso y los perfumes baratos de las casas de lenocinio, del papel moneda bañado en la sangre coagulada de indígenas de uno y otro lado del mar, comenzaron a conspirar desde el mismo día de vida del nuevo régimen, mostrando su indisciplina, altanería, hipocresía y deshonor en cuantas ocasiones pudieron: España era suya y no iba a serlo nunca de los españoles. No podemos negar las convulsiones, por otra parte menores a las de países de nuestro entorno como Francia o Alemania, que rodearon a la República debido a la crisis económica, a las ansias del pueblo por ver hechas realidad inmediata reformas que, indudablemente, necesitaban un tiempo y, sobre todo, a la refracción delictiva de los hombres del antiguo régimen. En cualquier caso, el 17 de julio de 1936, España gozaba de un régimen constitucional y tenía un gobierno legítimo que combatía por igual a los golpistas que a quienes, sin querer, colaboraban con ellos provocando desórdenes que por su mala organización no llevaban a ningún lado: Una democracia parlamentaria que basaba su poder en la fuerza de los votos, en la soberanía popular.

Durante todo el siglo XIX, los militares se habían acostumbrado a inmiscuirse en la política con las armas en la mano. Normalmente del lado liberal. Tres guerras carlistas perdieron los más reaccionarios y ganaron los llamados liberales ofreciendo de inmediato el perdón y la reposición en sus puestos a los “compañeros” derrotados. Luego vinieron las guerras coloniales, la pérdida de Cuba y Filipinas, la inmersión militar y mercantil en el “Avispero de Marruecos”, que diría Alfredo Vicenti, dando lugar a la aparición de una casta militar antigua, retrograda, endogámica, inmoral y sanguinaria que no estaba dispuesta bajo concepto alguno a aceptar la fuerza de la razón. Esa casta, financiada por la oligarquía y con el apoyo de las potencias nazi-fascistas, decidió iniciar la cuarta guerra carlista el 17 de julio de 1936, arremetiendo con mercenarios africanos contra la democracia española, provocando el periodo más triste, cruel y tiránico de nuestra historia: Los tres años de guerra y los cuarenta de posguerra. Muerto el líder de los africanistas, se inició en España un proceso transitivo que algunos llamaron modélico cuando sólo fue posibilista, proceso que consistía en edificar sobre el olvido de la felonía y del genocidio, una democracia amnésica. Bien, quizá en aquel tiempo –no olvidemos que estábamos inmersos de nuevo en una gravísima crisis económica-, no se pudo hacer de otra manera, pero el tiempo ha pasado, ya somos mayorcitos y tenemos derecho a saber la verdad, a dar a conocer la verdad, a reparar las injusticias y cerrar de una vez por todas las heridas abiertas por los salvajes que asaltaron al Estado democrático republicano con las armas que éste les había dado, incendiando España y llenándola de sangre, terror y odio.

Cualquiera que haya visitado un cementerio español, una iglesia española, ha podido ver las placas en las que figuran los “caídos por Dios y por España”, las tumbas de quienes fueron asesinados por turbas descontroladas totalmente ajenas y contrarias a un poder republicano que se había quedado sin su principal instrumento para imponer el orden: Los funcionarios armados sin honor que se sublevaron. Pero no sólo eso, somos muchos todavía los españoles que hemos vivido años, lustros, décadas de homenaje a quienes apoyaron los delitos más graves que se puedan cometer: el delito de lesa patria, el incumplimiento de los juramentos y promesas dadas, el exterminio ideológico, la imposición del terror a generaciones y generaciones de españoles, convertir en presidio a una nación entera, lobotomizar a sus ciudadanos para convertirlos en súbditos… Y todavía, cuando setenta años después, un juez decide abrir un proceso para liquidar ese periodo de ignominia, muchos tertulianos, muchos comentaristas políticos, muchos juristas se dedican a hablar del sexo de los ángeles, que si es jurídico, que si no tiene bases legales, que si también los republicanos cometieron gravísimos delitos, en fin, cosas de ignorantes complacientes que en su maledicencia comparan a quienes defendieron la democracia con quienes provocaron todas las carnicerías.

La Segunda República española no cometió ningún delito por ser República. Cualquier infracción legal cometida contra sus leyes democráticas, habría sido depurada en su seno más bien temprano que tarde, como ocurrió- recurramos al tópico- en Casas Viejas. Al rebelarse los africanistas, hicieron volar por los aires todos los mecanismos de la República para mantener el orden, apareciendo grupos de personas llenas de rencor que se tomaron la justicia por su mano; los sucesivos gobiernos republicanos se dejaron la piel y la vida para cortar la venganza, sometiendo a los tribunales, en cuanto les fue posible, a los criminales. Por su parte, Mola, Yagüe, Queipo y Franco, por citar a los más conocidos, establecieron un plan de exterminio –existen cientos de testimonios de ellos mismos en ese sentido- que requería la eliminación física del disidente. En palabras de Franco, que reproducía otras dichas por Mola y Queipo en el mismo sentido, la guerra no podía ser corta porque el país estaba infectado por una enfermedad terrible y precisaba una curación lenta y dolorosa que pasaba por eliminar del suelo patrio cualquier individuo u organización contagiada: El exterminio ideológico, y el terror que de él se deriva, fue el sistema metódicamente aplicado por los africanistas para “sanar” a un enfermo contaminado de ideas disolutas y extrañas como el liberalismo, el republicanismo, el parlamentarismo o el socialismo.

Y yo me pregunto, al margen de la decisión de Garzón que puede costarle, ante nuestro estupor, la expulsión de la carrera judicial, ¿puede vivir un país en paz sobre la sangre de miles de desaparecidos? ¿Puede una democracia llamarse de tal modo cuando tergiversa, tapa, oculta y hace escarnio de su propia historia? ¿No ha llegado el momento de que sepamos toda la verdad de la represión fascista, de que todo el mundo quede enterado de que el régimen franquista nació de la traición y el crimen organizado, de que el fascismo español ha sido uno de los regímenes más criminales de la historia de Europa, de que vivimos cuarenta años de ignominia que la democracia todavía no ha saldado? Creo que sí, es de justicia y la justicia nada tiene que ver con la venganza, sino con la verdad: Hace unos días han acabado los trabajos en una de las fosas de Málaga. Los estudios preliminares decían que allí yacían 2000 republicanos, la sorpresa ha sido mayúscula: 4700 fusilados y torturados de los que no se ha podido identificar ni siquiera a la mitad, cosas de la cal viva. Es la mayor fosa de sangre excavada en Europa. Quedan cientos, entre otras las de Valencia, dónde se calcula que hay más de veinte mil exterminados. No se puede vivir con el armario lleno de cadáveres, sin restituirles su honor, sin decir a viva voz y condenar a sus verdugos. Esa es la misión de la Historia, esa la obligación de la ciudadanía.

Pedro L. Angosto 

Nueva Tribuna 

Un Premio a la investigación del genocidio y la represión franquista

Nuevatribuna.es ha querido hacerse eco de una interesante iniciativa lanzada por el historiador Pedro Luis Angosto para premiar a aquellos investigadores dedicados a esclarecer uno de los capítulos más negros de la España del Siglo XX y a los que hoy en día se sigue condenando al ostracismo.
NUEVATRIBUNA.ES / ISABEL G. CABALLERO 17.03.2010

Historiador y periodista, autor de varios libros sobre la República, el exilio y la Dictadura, Pedro Luis Angosto Vélez se ha lanzado con una iniciativa altruista e inédita hasta el momento: la edición de un Premio anual dirigido a todos aquellos investigadores de la represión franquista. Nuevatribuna.es ha querido recoger esta propuesta, aún incipiente, para mantenerla viva en un intento por sacar a la luz el conocimiento de unos hechos que han permanecido ocultos durante mucho tiempo pero que sin duda son determinantes a la hora de que las generaciones futuras conozcan una ‘memoria histórica’ tantas veces maquillada y censurada sin tapujos.

Como Angosto, otros muchos historiadores sufren el ostracismo al que las editoriales y los grandes medios llevan tiempo sometiéndoles. Mirta Núñez, Ángeles Egido, Francisco Sevillano, Abdón Mateos, Alicia Alted, Matilde Eiroa, Ángel Viñas o Francisco Espinosa, son algunos de los nombres de un grueso de investigadores que han escrito sobre uno de los capítulos más negros de la España del Siglo XX, la mayoría de las veces sin ayudas y sin que nadie les reconozca su trabajo.

En el trasfondo de esto late la idea de un oscurantismo institucionalizado que prima a escritores herederos de la rémora franquista: César Vidal, Pío Moa, Federico Jiménez Losantos… Las librerías están llenas de sus libros, los grandes medios de comunicación y las distribuidoras privilegian las obras de autores de la pseudohistoria franquista: “¿Es posible imaginar que entremos en una librería alemana y que las apologías del nazismo ocupen los lugares más privilegiados?”, se pregunta Angosto.

Este Doctor en Historia que lleva veinte años dedicado a investigar sobre el Siglo XX español afirma no tener ni al más mínimo afán de lucro. La idea es que con los beneficios obtenidos por la venta de uno de sus libros, La República en México, con plomo en las alas y una vez cumplidos los pagos fiscales estipulados por Hacienda, destinar esos ingresos para el Premio anual que podría rondar los 6.000 euros. Angosto renuncia de por vida a los derechos de autor y confía en que, en un futuro, otros historiadores puedan colaborar a la creación de este galardón y dar continuidad a “un premio de prestigio para quienes trabajan por y para recuperar nuestra memoria robada”, asegura.

El libro raíz del que parte esta iniciativa –cuyo primer capítulo ponemos a disposición de nuestros lectores- fue escrito por Angosto tras una exhaustiva investigación de archivos públicos y privados de México que explica cómo los sublevados en la Guerra Civil española, los golpistas que acabaron con la República, contaron con el respaldo no sólo de Hitler y Mussolini, sino también de las autoridades del Reino Unido y Estados Unidos, siendo México, con el entonces presidente Lázaro Cárdenas, “el único país que ayudó generosamente a la República”.

Según Angosto, “México se enfrentó a todos en su empeño" de defender la República Española y cuando llegó la derrota "se convirtió en segunda patria de muchos ciudadanos que la habían perdido para siempre". De ahí que el historiador considere que su libro, además de un reproche a las grandes democracias de la época, es un homenaje a México, país al que, consideró, España debe "gratitud eterna".

El nombre del premio esta abierto a cuantas sugerencias se recojan en Nuevatribuna.es así como a los apoyos de quienes como Angosto consideren que ha llegado la hora de desempolvar una página de la historia española oculta y silenciada y que no por ello ha dejado de glosarse por aquellos investigadores que trabajan entre bambalinas si saber si algún día podrán ver la luz sus obras, esas ‘otras obras’ que servirán para desmontar muchos mitos intencionadamente creados por aquellos que aún rinden pleitesía a la ignominia. 
 

sábado, 20 de marzo de 2010

Catalunya tiene desde hoy la primera sede de un Memorial Democrático en España

20/03/2010 | Actualizada a las 14:13h | Política

Barcelona. (EFE).- Catalunya ha abierto hoy en Barcelona la primera sede en España de un Memorial Democrático, que recuerda el sufrimiento y el dolor de la Guerra Civil y sus consecuencias pero también pondrá su mirada en un futuro positivo de construcción de la democracia.

La sede del Espacio Memorial Democrático, inaugurada hoy por el presidente de la Generalitat, José Montilla, y el conseller de Interior, Relaciones Institucionales y Participación, Joan Saura, cuenta en su primera planta con un espacio expositivo de 800 metros cuadrados, a los que se sumarán en los próximos meses la primera planta hasta completar un espacio útil de cerca de 2.500 metros.

Además del espacio de acogida e información y de la sala de exposiciones temporales, el Memorial Democrático cuenta también con un taller didáctico, un centro de documentación y un auditorio.

El presidente de la Generalitat ha subrayado que "es un deber ético y cívico hacer presente la memoria" y ha añadido: "nos hace falta una historia que recoja el testimonio de los vencidos, una historia que se haga eco de todas las voces, también de las llamadas clases subalternas". Montilla ha dicho en respuesta a aquellos que rechazan este tipo de centros de la memoria que "reconciliación no debe ser confundida con el olvido".

El nuevo Espacio Memorial Democrático servirá de aglutinador y punto de información de la red de espacios de la memoria existentes en Catalunya, como la prisión de Sort (Lleida), las líneas defensivas en el frente del Segre o el campo de la Bota en Barcelona, donde se ejecutaron a muchas personas durante la represión franquista.

También se informará sobre otros espacios de memoria histórica existentes en Europa relacionados con los españoles que se exiliaron, o los republicanos que combatieron con el Ejército francés, muchos de los cuales cayeron prisioneros de los alemanes y fueron a parar a campos de concentración, como Mauthausen. Con la inauguración del Espacio Memorial Democrático, ha dicho Saura, "se hace realidad la demanda que la asociación de ex presos políticos de Catalunya hizo en el Liceo en 2002".

Para el conseller de Interior, poner en marcha el Memorial Democrático es "un acto de justicia política; un deber de la administración, recogido por el Estatut; un acto que fortalece la democracia; y que además permitirá que no se olvide el pasado y no perdamos nuestra identidad". Saura ha recordado que a pesar del trabajo hecho, queda todavía pendiente conseguir la nulidad del juicio y condena del que fuera presidente de la Generalitat republicana Lluís Companys, "algo que esperemos que se resuelva en las próximas semanas".

El conseller y dirigente de ICV ha tenido también palabras de rechazo contra "la injusticia de los ataques al juez Baltasar Garcón", con la esperanza de que al final no sea encausado. A juicio del director del nuevo espacio cultural, Miquel Caminal, "el siglo XX nos ha dejado una lección: las dictaduras son siempre el mal mayor, nunca el mal menor; y por eso este Memorial Democrático es un homenaje a todos los patriotas de la libertad".

Uno de los elementos expositivos más espectaculares del Memorial Democrático es una pantalla interactiva gigante que reproduce el mapa universal de la memoria, y en la que el visitante puede obtener información de los diferentes sistemas concentracionarios, en la Alemania nazi, en la España de Franco o en el Chile de Pinochet.

http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20100320/53897826389/catalunya-tiene-desde-hoy-la-primera-sede-de-un-memorial-democratico-en-espana.html

viernes, 19 de marzo de 2010

Centro Memoria Histórica y Biblioteca Las Conchas en programas iberoamérica

18-03-2010 / 15:00 h

Así se recoge hoy en una orden que publica el Boletín Oficial del Estado (BOE) por la que se convocan las ayudas para la cooperación cultural con Iberoamérica, correspondientes al año 2010, destinadas a la formación de profesionales iberoamericanos en el sector cultural.

De este modo, para Salamanca, el Ministerio de Cultura oferta plazas en dos centros, la Biblioteca Pública del Estado, con sede en la Casa de las Conchas, y el Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH).

La primera de ellas podrá acoger, con una ayuda de 1.960 euros, alguna de las cuatro plazas vinculadas a la gestión de bibliotecas públicas consistentes en un plan formativo orientado a conocer la organización y servicios durante cuatro semanas, entre los días 4 y 29 de octubre del presente año.

Aparte de la Biblioteca Pública del Estado en Salamanca se ofertan para este programa tres centros más con sede en Barcelona, Murcia y Andalucía.

Por su parte, al CDMH se destinan dos plazas, dotada cada una de ellas con 1.960 euros, para el desarrollo del programa sobre tratamiento archivístico de la documentación relativa a la guerra civil española, el franquismo, el exilio español y la transición al régimen democrático conservada en este centro.

A esta convocatoria publicada en el BOE, que concederá ayudas por un importe total máximo de 450.000 euros en sus diferentes programas, podrán concurrir las personas físicas con nacionalidad de los países participantes en las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno. EFE 1010347

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=315073

martes, 16 de marzo de 2010

Condenan a siete años de cárcel a los homicidas de tres presos políticos chilenos en 1973


Por Agencia EFE – Santiago de Chile, 16 mar (EFE).- La Corte Suprema de Chile condenó hoy a siete años de prisión, en un fallo definitivo, a tres antiguos represores que en octubre de 1973 asesinaron en la austral región chilena de Magallanes a tres prisioneros políticos, informaron fuentes judiciales.
Los condenados, que según el fallo no tendrán beneficios carcelarios hasta cumplir la condena, son Miguel Pablo Muñoz Uribe, Juan Antonio Ortiz Toledo y José Aguirre Aguirre, precisaron las fuentes.
Los tres fueron procesados y condenados por los homicidios de Ramón González Ortega, Germán Cárcamo Carrasco y Carlos Baigorri Hernández, ocurridos la noche del 29 de octubre de 1973, en la localidad de Porvenir, a 2.600 kilómetros al sur de Santiago, en la región de Magallanes.
Según los antecedentes reunidos en el proceso, los tres fueron asesinados esa noche y al día siguiente las autoridades militares publicaron que habían sido ultimados durante un intento de fuga, a 20 kilómetros de la ciudad.
Carlos Baigorri tenía 31 años, era profesor y dirigente regional del Partido Comunista, Germán Cárcamo tenía 24 años, era empleado y militante del Partido Socialista, y Ramón González, de 37 años, no tenía militancia y era funcionario del Servicio de Impuestos Internos.
El fallo fue pronunciado por cuatro votos a uno por la II Sala Penal del máximo tribunal chileno, con el voto disidente del juez Nibaldo Segura, que estuvo por absolver a los procesados sobre la base de la prescripción del delito.
Según la legislación internacional, acogida en la legislación chilena, los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles.
En la parte civil del juicio el tribunal determinó que el Fisco chileno debe pagar una indemnización de 50 millones de pesos (unos 96.000 dólares) a la familia de cada una de las víctimas.

lunes, 15 de marzo de 2010

La Ley de Amnistía no ampara al franquismo

AIME SARTORIUS 15/03/2010
Durante la época de la dictadura, la amnistía fue una de las principales reivindicaciones de las fuerzas democráticas de la oposición, encontrándose a la misma altura que la exigencia de un Gobierno provisional, la reinstauración de las libertades y los estatutos de autonomía.
La necesidad de reconocer a los cientos de miles de ciudadanos que habían sufrido todo tipo de represión por sus actividades políticas de oposición al franquismo constituyó una imperiosa necesidad de justicia, a la que siempre se opuso la voluntad implacable del dictador. Por eso, cuando se aprobó la solicitud de amnistía al Gobierno en el Congreso Nacional de la Abogacía, celebrado en León en 1970, la conmoción social y política fue enorme, provocando una serie de pronunciamientos a su favor de otros colegios profesionales e instituciones de todo tipo, que el Gobierno sólo pudo contener en parte declarando un mini estado de excepción.
Al llegar la democracia y tras las elecciones del 15 de junio de 1977, la necesidad de promulgar una amnistía se convirtió en insoslayable. Sin su aprobación la credibilidad de la naciente democracia se resentía, por lo que los partidos políticos decidieron crear al efecto una Comisión Parlamentaria a la que se encargó la redacción de un Proyecto de Ley por la que quedaran amnistiadas todas las personas que habían sufrido cualquier tipo de represión por oponerse al levantamiento armado contra la República y a la dictadura en defensa de las libertades públicas.
Se trataba de amnistiar a los reprimidos por el franquismo, no a los franquistas, que ya se habían autoamnistiado, de forma que fueron los partidos de izquierda y los nacionalistas con representación parlamentaria los que tomaron la iniciativa de redactar la ley, sin que los herederos de la dictadura ni siquiera aceptaran participar en la Comisión Parlamentaria, ni votaran posteriormente a favor de una ley que no les afectaba.
No se entiende por ello las continuas referencias a la Ley de Amnistía como amparadora de los delitos cometidos durante la Guerra Civil y la brutal represión practicada por la dictadura tras su conclusión continuada mientras Franco vivió, cuando era una ley que no contemplaba tales supuestos.
Una mera lectura de su articulado permite comprobar que las medidas de gracia que aprueba se refieren únicamente a los actos de intencionalidad política y a los delitos y faltas tipificados en las leyes franquistas que pudieran haber cometido sus opositores. En ningún momento se mencionan los delitos que hubieran podido cometerse por la dictadura, por la sencilla razón de que no eran considerados como tales por las leyes entonces vigentes.En caso de duda, toda disposición legal habrá de tener en cuenta la voluntad del legislador, y nada mejor para entender ésta que examinar lo que fueron las discusiones en la Comisión Parlamentaria redactora de la ley, sobre todo cuando el proyecto fue aprobado en su totalidad, sin modificación alguna, por el pleno del Congreso de los Diputados.
Los debates en la Comisión se redujeron a un tira y afloja de los partidos democráticos para que la amnistía fuera total y a un intento de los representantes de la UCD para limitarla en algunos temas conflictivos. De tal forma que para evitar falsas interpretaciones se fuerza en su artículo 2º a una casuística, que de otra forma hubiera sido innecesaria, en la que no cupiera duda alguna sobre los supuestos comprendidos en la ley: como los delitos de rebelión y sedición, de los que fueron acusados los defensores de la República y otros muchos posteriores juzgados ante tribunales militares, hasta llegar a los integrantes de la Unión Militar Democrática (UMD), en los años setenta; o los de objeción de conciencia o guarda de secreto profesional y los de prensa y similares.
La única preocupación de los representantes de UCD fue que los referidos militares de la UMD no pudieran reingresar en el Ejército y que también estuvieran comprendidos en la amnistía los delitos cometidos por autoridades, funcionarios y agentes del orden público en su actuación represora de las libertades, al encontrarse varias causas abiertas en su contra por homicidios, torturas y otras arbitrariedades en distintos juzgados y tribunales. Pero nada más.
En la Comisión Parlamentaria, y por mor de ser el más joven de sus componentes, me nombraron secretario de la misma, encargado de la redacción de las actas que recogieran lo tratado en las reuniones celebradas, y aunque tras la tercera reunión desistí de ello, pues nunca fueron firmadas por sus componentes, sí conservo las primeras -sin validez legal- y numerosas notas de las discusiones. Ni una sola de ellas hace mención a que la amnistía suponía el borrón y cuenta nueva de las responsabilidades en que hubieran podido incurrir los vencedores de la Guerra Civil.
Nadie planteó que la amnistía se ampliara a los delitos cometidos bajo el paraguas y en defensa de la dictadura. En primer lugar, porque Alianza Popular, su legítima heredera, no quiso intervenir en la Comisión Parlamentaria, a pesar de ser reiteradamente invitada a asistir, declinando la defensa de cualquier derecho en la misma. En segundo lugar, porque los franquistas vencedores en la Guerra Civil y en la posguerra no creían que fuera necesario que les amnistiaran por las tropelías que habían cometido, que no sólo no se persiguieron sino que se avalaron con total impunidad, estimando que estaban suficientemente protegidos por las leyes de la dictadura.
Por eso cuando leo o escucho en los distintos medios de comunicación el argumento de que la Ley de Amnistía impide la investigación de los hechos ocurridos durante la guerra y la posguerra y la búsqueda de los restos de las personas represaliadas que fueron ejecutadas, estimo que se trata de una interpretación arbitraria y sin fundamento.
Que se busquen otras excusas y otras disposiciones legales en las que se puedan proteger de forma vergonzosa, pero que no se amparen en la Ley de Amnistía de 1977, que no se dictó para ellos.

El País - Tribuna

domingo, 14 de marzo de 2010

Reportaje - Barracones para nazis y judíos

Miranda de Ebro fue el último campo de concentración en clausurarse En la II Guerra Mundial albergó a 15.000 extranjeros, entre ellos a dos futuros Nobel

TEREIXA CONSTENLA - Madrid - 14/03/2010

Julián Moreno tuvo la osadía de tener hambre y comer. En el basurero del campo de concentración de Miranda de Ebro descubrió un manjar: cáscaras de naranja. A los militares no les gustó. "Le ponían una moneda en la frente y contra la pared, teniendo que sostenerse en una sola pierna. Cada vez que se le caía tenía que recogerla y en ese instante los soldados le propinaban una paliza. Cada vez aguantaba menos, cada vez las palizas eran más frecuentes, así durante horas", contó el testigo Julián del Olmo, también prisionero. El otro Julián, el que tuvo la osadía de comer cáscaras, murió maltratado en Miranda de Ebro, el último campo que cerró sus puertas en España (1937-1947). Lo cuenta el periodista Isaías Lafuente en Esclavos por la patria (Temas de Hoy), una obra que destapó lo silenciado: los trabajos forzosos de presos políticos de los que se beneficiaron instituciones públicas y empresas privadas durante el franquismo.

La documentación custodiada durante décadas en el Tribunal de Cuentas, hurtada a los investigadores hasta 2008, ayudará a esclarecer más aspectos de lo ocurrido en los 132 campos de concentración que se registran en ese fondo. Hubo alguno más: hasta 190, según el historiador Javier Rodrigo. Tal vez cuando se cruce la información del Tribunal de Cuentas, disponible desde esta semana en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, con la existente en los archivos militares de Ávila y Guadalajara se pueda trazar el mapa definitivo de los campos franquistas, a los que la historiografía ha comenzado a dedicar atención en los últimos años.

José Ángel Fernández López no es historiador, pero ha vivido 20 años obsesionado con el campo de Miranda de Ebro. En ese tiempo, ha rastreado las identidades de sus prisioneros, ha recopilado fotografías tomadas por extranjeros y ha narrado la evolución del recinto en un libro: Historia del campo de concentración de Miranda de Ebro (1937-1947). "Se construyó inicialmente con el material de un circo abandonado, cerca de la vía del tren y del río Bayas", explica. El tren facilitaba el trasiego de prisioneros en vagones de ganado y mercancías. El río impidió infecciones mayores. "No había letrinas al principio. Los presos construyeron un andamiaje hasta el centro del río para usarlo como letrina", describe.

En su diseño, Miranda de Ebro se asemejó a los campos alemanes, con sus barracones y alambradas para cercar cuatro hectáreas. En su finalidad, por fortuna, no. En los campos franquistas se recluía, se clasificaba y se reeducaba. A estos criterios se ajustó al principio Miranda de Ebro. Tiempos duros. Los de las cáscaras de naranja, el hambre, el frío, el tifus, la disentería, las palizas. Son los días en los que fallece Julián Moreno, cuando el campo acoge a derrotados que se clasifican -afectos, desafectos o indiferentes al nuevo régimen- antes de decidir si engrosarán los batallones de trabajo, quedarán en libertad o se someterán a un consejo de guerra.

Las altas y bajas mensuales de cada campo remitidas al Tribunal de Cuentas muestran un cambio en Miranda de Ebro durante la II Guerra Mundial. Sólo en agosto de 1943, el listado detalla la identidad de 3.265 extranjeros: alemanes, italianos, polacos, franceses, apátridas (la etiqueta aplicada a los judíos por el régimen español). Se desataron tales conflictos entre ellos que se delimitaron dos áreas. "Había una alambrada entre las zonas para evitar enfrentamientos, pero el trato que recibieron los alemanes era distinto, tenían incluso permiso para pasear por el pueblo", explica José Ángel Fernández.

Por el campo pasaron 80.000 prisioneros, en los que se incluyen 15.000 extranjeros, la mayoría de nacionalidad francesa. Entre ellos, José Ángel Fernández descubrió la presencia de Jacques Monod y François Jacob, que merecieron el Premio Nobel de Medicina en 1965 por sus trabajos en biología molecular, según la información que le facilitaron ex combatientes franceses de la II Guerra Mundial. También hubo "celebridades" del otro bando en Miranda de Ebro, como Walter Kutschmann, un criminal de guerra que tuvo varias vidas. En su vida de jefe nazi ordenó ejecutar a 1.500 judíos en Polonia. Cuando Kutschmann olfateó la derrota, aprovechó su traslado a Francia, desertó y cruzó los Pirineos. Y comenzó otra vida en el campo de concentración de Miranda de Ebro, que abandonó bajo la identidad de un carmelita. Llegó a Argentina en 1947 donde vivió como jefe de compras de la casa Osram sin llamar la atención hasta que el cazanazis Simon Wiesenthal le identificó en 1975.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Barracones/nazis/judios/elpepucul/20100314elpepicul_4/Tes

Fotografía: Prisioneros en campo de concentración de Miranda de Ebro


Fotogaleria: Campos de esclavos

miércoles, 10 de marzo de 2010

Un Millón de Voces por la Democracia!

España: Asedio a la Justicia

Acabo de firmar una importante petición en defensa de la independencia de nuestro poder judicial y de la democracia en España. Te invito a que leas el mensaje original a continuación, y a firmar la petición siguiendo el enlace siguiente:
 Un Millón de Voces por la Democracia

¡Muchas gracias!

martes, 2 de marzo de 2010

Los testimonios de las víctimas de las dictaduras, 'vacuna' para el futuro Una tesis de la UGR propone crear una nueva pedagogía de la Memoria Histórica

Belén Rico / Granada | Actualizado 02.03.2010 - 01:00

La marca de las dictaduras de Chile y España tienen muchos rasgos en común y por eso la lectura académica de cualquiera de los dos rastros ominosos puede aportar ventajas al otro lado del charco. Precisamente porque los pasos de los dos regímenes que las sucedieron son paralelos hay puntos de convergencia, como la figura del juez Baltasar Garzón, que logró el apresamiento de Pinochet en Londres y ahora se ve imputado por su intento de investigar los crímenes del franquismo. Otro punto de convergencia es la tesis que esta semana leyó la investigadora Gabriela Rubio, porque su análisis de la memoria histórica chilena puede extrapolarse a la española.

Dada la temática, y a propuesta del Departamento de Didáctica -al que pertenece el director de la investigación, el catedrático Juan Bautista Martínez- el acto académico se celebró el pasado viernes en el Museo de la Memoria de Andalucía.

"El objetivo de la tesis de la profesora Rubio es elaborar una pedagogía de la memoria como elemento indispensable de la educación y en especial como pieza clave para una adecuada formación ciudadana", resumía el catedrático de Filosofía José Antonio Pérez Tapias, miembro del tribunal evaluador de la tesis, que obtuvo la calificación Sobresaliente cum laude por unanimidad.

Para la profesora chilena, es necesario incorporar la memoria del sufrimiento de las víctimas a través del sistema educativo. Como explicaba Rubio tras la defensa de su proyecto de investigación, "en el acto de recordar desde el testimonio, ese ciudadano se vincula con el pasado y con aquellos que fueron dañados". "Como ciudadanos vivimos en el presente y creemos que siempre ha sido así", añade la historiadora y pedagoga chilena, para quien esos testimonios ayudarán a los adolescentes a comprender el pasado y a evitar situaciones similares en el futuro.

Pérez Tapias destaca que "Rubio hace una crítica rigurosa de las estrategias que se han usado en diferentes momentos para escamotear u ocultar ese 'pasado reciente' como la naturalización y relativización de la violencia o la justificación de la dictadura apelando al contexto o a la decadencia de la República previa en el caso de Chile".

El catedrático valoró de forma muy especial la crítica que realiza la profesora de la ideología neoliberal "que todo lo sacrifica a los intereses del mercado, que nada quiere saber de víctimas y derechos humanos, y que promueve un presentismo amnésico".

"Al recuperar y documentar el pasado se cuestiona el poder en el presente y se crea una ciudadanía responsable. Una memoria crítica sirve para recordar y sensibilizar", resumen la historiadora chilena.

Granada Hoy

lunes, 15 de febrero de 2010

CONFERENCIA "LA GUERRA CIVIL Y EL MUSEO DEL AIRE"

La Fundación Progreso y Cultura en colaboración con la Escuela Julián Besteiro, se complacen en invitarle a la conferencia "La Guerra Civil y el Museo del Aire" por Juan Manuel Riesgo Pérez-Dueño, Profesor de Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales e Historiador del Museo el Aire (1983-2002)

CONFERENCIA "LA GUERRA CIVIL Y EL MUSEO DEL AIRE"
La Guerra Civil y el Museo del Aire
Dónde y Cuándo:
 
  • jueves 18 de febrero de 2010
  • 19:30 horas
  • Sala Maldonado 53
  • C/ Maldonado nº 53 – Madrid
    Logo Metro de Madrid 
    Metro Diego de León / Núñez de Balboa
    ver invitación
Entrada gratuita hasta completar aforo

Carta de Jorge Martín Martínez

Santiago, 12 de febrero de 2010
                                                     

Queridos amigos, compañeros y familia,

Después de pasar el exilio en mi segunda patria, España y a veinte años de haber ejercido  mi derecho a ser libre, he tenido que tomar la decisión de volver a Chile, tierra a la cual pertenezco y que a su vez acogió a mi padre, en los años 39, al que paradójicamente, tampoco le fue permitido, retornar a su tierra.
Quiero caminar libre por las calles de este mi país, por el cual hemos luchado tantos y tantas compatriotas, y que a pesar de los años transcurridos en un “gobierno democrático”, sigan sucediendo  anormalidades, no se de solución a muchos compañeros que no pueden volver a Chile, no tener los derechos cívicos de cualquier ciudadano, como derecho a voto, la violación  de correspondencia,  a si mismo las leyes que han sido impuestas no permiten revelarse contra este sistema, impuesto por la dictadura que aun nos pena.  Tampoco hasta el día de hoy se  reconoce a nuestros antecesores de luchadores por la libertad, como nuestros padres, abuelos y hermanos, como tampoco han sido reconocidos en España a  70 años, de la dictadura franquista, lo cual no permite cerrar las heridas, para intentar conseguir una democracia plena, y el reconocimiento de los derechos.
Solo por el hecho de haber sido prisionero político y haber ejercido mi derecho a fuga, he sido detenido en el aeropuerto de santiago, por alrededor de 5 horas, por una orden judicial que aun permanece vigente, me han retenido mi pasaporte español, y por una orden de arraigo, no puedo salir de Chile hasta no haber dado solución a dichos problemas judiciales, agradecido de la solidaridad de compañeros y familia, tanto aquí como en España, y agradeciendo  en especial a la Asociación Winnipeg , a la cual pertenezco como socio fundador, he conseguido esta mediana libertad, como la anterior a 20 años de una fuga masiva de la cárcel publica de Santiago.
Envío mi saludo fraterno y solidario y que a pesar de las adversidades, seguiré luchando por la libertad y el fin del exilio de aun cuatrocientos compañeros que no les ha sido permitido este derecho.

Saluda atentamente,
Jorge Martín Martínez.
 

sábado, 13 de febrero de 2010

Manifiesto por las víctimas del franquismo "HEMOS CONOCIDO LA NOTICIA"

    
Hemos conocido la noticia de las 114.266 detenciones ilegales de desaparecidos del franquismo, hombres y mujeres marginados durante muchos años del discurso oficial de nuestra democracia, que son rehabilitados ante nosotros gracias a las asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica , los investigadores y familiares.

Sus vidas conmovedoras y su sacrificio a favor de la libertad y la democracia, junto a las de sus compañeros represaliados, deben ser reconocidos sin distinción por quienes se consideran sensibles y demócratas como parte inolvidable del sacrificio español del siglo XX. Les debemos reconocimiento a su esfuerzo y esperanza por un mundo mejor en los años más terribles de la historia europea.

Por ello, sin entrar en la causa "sub judice" que respetamos, es motivo de celebración el trabajo encomiable del titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón de tramitar este sumario de la época franquista tras la aprobación de la Ley de Memoria histórica, por lo que implica de reparación pendiente por nuestra democracia. Por ello lamentamos el desproporcionado ataque a su labor desde ámbitos determinantes que han creado alarma en nuestra sociedad e indefensión en los demandantes.

Quienes dignificaron la democracia con la inmolación de sus vidas forman parte de uno de los capítulos más generosos de la memoria española del siglo XX y por ello no queremos permanecer impasibles ante la evidencia de este crimen contra la humanidad que se perpetró contra ellos en nombre de un Estado golpista, ni ante las maniobras para separar del Juzgado competente este caso.

PROMOTORES DEL MANIFIESTO:

ERNESTO SÁBATO, ANTONIO GAMONEDA, JOSÉ SARAMAGO, JUAN GOYTISOLO, JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD, JOSÉ LUIS SAMPEDRO, EMILIO LLEDÓ, PACO IBÁÑEZ, JOSÉ VIDAL BENEYTO, IAM GIBSON, BERNABÉ LÓPEZ GARCÍA, CRISTINA ALMEIDA, MANUEL RIVAS, JORDI DAUDER, JUAN CARLOS MESTRE, SUSO DEL TORO, PILAR DEL RÍO, OLGA LUCAS,  JULIA SANJUÁN , FANNY RUBIO, FERNANDO DELGADO, JOAN OLEZA, RAMÓN IRIGOYEN, LIDIA FALCÓN O’NEILL, JUANA VÁZQUEZ, MONCHO ALPUENTE, LUIS PASTOR, ELISA SERNA, MIGUEL GARCÍA POSADA, MARIAH BARRANCO, SANTIAGO DE CÓRDOBA, MATÍAS ALONSO, PILAR BARDEM

Si quieres apoyar este manifiesto envía tus datos personales a esta dirección de correo electrónico. hemosconocidolanoticia@gmail.com

jueves, 11 de febrero de 2010

Manifiesto por la Justicia de Garzón

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In Manifiesto on Febrero 10, 2010 por manifiestojusticiagarzon
El juez Baltasar Garzón ha ejercido una justicia de forma continuada y valiente durante veinte años en la Audiencia Nacional, comprometida con la defensa de los derechos humanos en España y en el mundo contra dictadores, terroristas, corruptos y enemigos de la democracia.
El juez Baltasar Garzón ha sido uno de los  principales promotores del desarrollo en España del principio de Justicia Universal.
El juez Baltasar Garzón es víctima de una campaña promovida por sectores de extrema derecha, Falange Española y Manos Limpias, con una sorprendente connivencia de algunos sectores progresistas.
El proceso contra el juez Baltasar Garzón es en realidad un juicio sumario contra los defensores de la Democracia, la Justicia y los Derechos Humanos y a favor de la impunidad de crímenes muy graves de carácter internacional.
El juez Baltasar Garzón está siendo juzgado por una sala del Tribunal Supremo en la que la mayoría de sus miembros juraron lealtad al Movimiento Nacional del franquismo.
Una sentencia adversa al juez Baltasar Garzón, tras agotar las instancias judiciales españolas, acabaría probablemente con una superior sentencia condenatoria del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra el Estado español.
El juez Baltasar Garzón representa el modelo de justicia basado en la defensa de los Derechos Humanos conforme con su Derecho Internacional que millones de ciudadanos y víctimas reclaman en todo el mundo.
Ya en 2008 el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas recomendó al Estado español la derogación de la preconstitucional Ley de Amnistía de 1977.
Este caso vuelve a demostrar la necesidad de la Justicia Internacional. Incluso España, el país que intentó procesar al dictador Pinochet, es incapaz de juzgar su propia dictadura. Y  quien lo intenta, es juzgado por ello.
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lunes, 8 de febrero de 2010

LOS DÍAS VENCIDOS

8/2/2010 Edición Impresa

Uno de los nuestros



 Foto: TOÑO VEGA





Foto:TOÑOVEGA
JOAN BARRIL
Un juez le tiene manía a otro juez y de ese enfrentamiento se desprende la indefensión de la historia. Eso es lo que va a pasar con todos nosotros encarnados en el juez Garzón una vez en manos de su colega Varela y del Tribunal Supremo, ese tribunal que ha de dictaminar si Garzón cometió un delito de prevaricación y si, en consecuencia, se le va a apartar de su carrera durante muchos años. O sea, que un juez
–que es un ser humano– le tiene ojeriza a otro juez y se dispone a acabar con él aprovechando la denuncia de demócratas como Falange.
Ya saben de qué va el problema. Un sector por lo visto importante de la judicatura está dispuesto a acosar a Garzón hasta conseguir apartarlo del aparato judicial. Los golpes de Estado hoy ya no necesitan carros blindados ni generales sediciosos. Los golpes de Estado se hacen a plazos. Y esos jueces madrileños, constantemente mimados y ensalzados por cierta prensa, están dispuestos a despejar al tercer poder, el judicial, de personajes que no se presten a hacer de lacayos de los que algún día fueron poderosos y que continúan ejerciendo el poder en la sombra.
No voy a ser yo el que diga que Garzón es el juez perfecto. Su megalomanía le ha hecho cometer no pocos errores de proporción. No es un juez que practique precisamente la finezza. Garzón es un juez que primero condena y después juzga. Lo saben todos aquellos que fueron detenidos como cómplices de un inexistente terrorismo catalán por el mero hecho de figurar en las agendas más sospechosas, sin atender a que en Catalunya nos conocemos todos y los demócratas también nos llamamos y discutimos con gente que no necesariamente piensa como nosotros. No se trata tampoco de un juez discreto: la detención pública y televisada de los acusados por el caso Pretoria –del que, por cierto, todavía bien poco se sabe– demuestra que la eficacia judicial no necesita el escarnio y la alharaca del poder, aunque sea sobre aquellos que algún día lo ejercieron. Garzón es, en parte, responsable de esa personalización de la judicatura y de su ascensión a un estrellato mediático tan contradictorio con la institución jurídica.
Pero Garzón es también un hombre que, creyéndose providencial, ha tomado bajo su tutela el resarcimiento de los crímenes que han asolado a media humanidad. La detención de Pinochet, aplicando el tratado de reciprocidad con el Reino Unido, fue sin duda más eficaz que cien reuniones del Tribunal Penal Internacional. Los tiranos y los asesinos ya no podían vivir tranquilos si en algún lugar del planeta existían jueces como Garzón. En aquellos momentos hubo pinochetistas que afearon a Garzón que no se dedicara a los asuntos de su propio país y que no intentara buscar cuando menos los miles de cadáveres ocultos en cunetas y fosas comunes.
Eso es lo que hizo Garzón. Y ahora, vaya por dónde, unos ciudadanos que se manifiestan herederos de un pasado siniestro han encontrado en el juez Varela el argumento para llevar a Garzón al ostracismo. La ley de amnistía de 1977 que permitió salir de la cárcel a todos los presos del franquismo penados por delitos de opinión y de asociación ilícita se esgrime ahora como una ley –franquista, sin duda– que eximía también a los responsables de las matanzas. Entre una opinión en libertad y un piquete de fusilamiento hay algunas diferencias. Así lo entiende la gente. Pero corremos el riesgo de que Garzón caiga en desgracia por pretender encontrar la verdad de los muertos. Mal que nos pese, Garzón es uno de los nuestros.

elPeriódico.com

El Independiente

De controladores aéreos y otras vainas.

08/02/2010 JOSÉ LUIS Trasobares 


Este arremangarse que ha tenido el ministro Blanco ante los controladores aéreos es una perfecta muestra de que, llegados a un punto máximo de mamoneo por parte de cualquier grupo de presión, corporación o cofradía, la única salida es cortar por lo sano. Y si alguien puede coger el escalpelo y pegar el tajo ese es el Gobierno. Claro que, una vez abierto el melón, no estaría mal seguir adelante y poner un poco orden en la economía y en todo lo demás... aunque sea mediante decretos-ley. Si no es así, España se italianizará (en el peor de los sentidos) a velocidad de vértigo. De hecho ya vamos en esa dirección: poca vergüenza, bajísimos niveles de ética social y política, liderazgos paupérrimos y un neofascismo latente al que cada vez se le ve más suelto.
¿Será posible que Garzón acabe su rutilante trayectoria profesional procesado por haber osado abrir causa por los horrendos (según dice el propio auto) crímenes del franquismo? ¿Se dará pábulo a las denuncias de los ultraderechistas de Manos Limpias y Falange? ¿Qué queda de la Transición? Con independencia de la opinión que tenga cada cual de la trayectoria del superjuez, esto de ahora es vomitivo. ¡Y encima nos sacan a relucir la amnistía del 77! ¿Será quizás una forma de recordar a quienes lucharon contra la dictadura que, si lograron imponer un sistema homologado de libertades, a cambio hubieron de dejar en su sitio a quienes habían hecho de las suyas en la BIPS, en el TOP y en todo el tinglado represor del llamado Movimiento Nacional (con Falange a la cabeza)?
Hace unas pocas semanas murió Mariano Constante uno de los pocos aragoneses (y estuvieron allí más de un millar) que sobrevivieron al campo de exterminio de Mauthausen. A personas como él yo siempre los consideré vencedores en la gran guerra contra el nazi-fascismo. La España constitucional de hoy debíera haberlo asumido así elevándoles al altar de los héroes. Ni el Gobierno de González ni el de Zapatero se atrevieron a ello. Tenían miedo. Y ahora, en el averno, Franco presumirá ante sus colegas genocidas (desde Hitler a Pinochet). "¡Anda que no lo dejé bien atado ni nada!", les dirá ufano.

El Periódico de Aragón

Homenaje a los presos políticos chilenos y descendientes del exilio republicano

Homenaje a los presos políticos chilenos



Al cumplirse 20 años de la Fuga de la cárcel pública de Santiago de Chile, de los jóvenes combatientes del FPMR.(Frente Patriótico Manuel Rodriguez). La Asociación de Amistad Hispano Chilena Winnipeg, organiza un acto de recuerdo y reivindicación democrática a los luchadores de la resistencia chilena contra la dictadura militar de pinochet, al que invita a participar a todos sus socios y amigos

Se proyectará el reportaje, El Gran Escape, emitido por TVN
donde se muestra, los preparativos y la operación de fuga a través de un túnel, de un grupo de prisioneros políticos chilenos el 29 de enero de 1990.

Nos acompañarán: Marcos Ana, poeta y escritor español, ex preso político del franquismo. Rafael Pascual, integrante del FPMR y protagonista de la fuga. Matilde Martín, integrante (en la época) de la Agrupación de Familiares de Presos Políticos y además de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, hermana de Jorge Martín miembro de la Asociación Winnipeg, también protagonista de la fuga e integrante del FPMR.


El Acto se realizará el próximo viernes 12 de febrero a las 19,30 horas en el Salón de Actos del Injuve (Instituto de la Juventud) en la calle José Ortega y Gasett, 71 Madrid.



Metros: Lista (línea 4) salida José Ortega y Gasett;
Manuel Becerra(líneas 2 y 6) y Diego de León (línea 5) salida Juan Bravo.

CICLO DE CONFERENCIAS "TIEMPO DE MEMORIA" FEBRERO

La Fundación Progreso y Cultura en colaboración con Amesde (Asociación para la Memoria Social y Democrática) y la Escuela Julián Besteiro, se complacen en invitarte a este interesántisimo ciclo de conferencias sobre la Memoria Histórica; la tercera conferencia se denomina "La Represión Franquista", os esperamos a todos.
CICLO DE CONFERENCIAS "TIEMPO DE MEMORIA" FEBRERO
Ciclo de Conferencias FPyC
TERCERA CONFERENCIA
"LA REPRESIÓN FRANQUISTA"
La conferencia será presentada por Teresa Biehn, ex-Diputada de la Asamblea de Madrid
Intervendrá: Isabel Vilallonga, Socióloga y Concejala del Ayuntamiento de Madrid

Dónde y Cuándo:
 
  • jueves 11 de Febrero de 2010
  • 19:30 horas
  • Sala Maldonado 53
  • C/ Maldonado nº 53 – Madrid
       Metro Diego de León / Núñez de Balboa
 
Entrada gratuita hasta completar aforo

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