sábado, 12 de septiembre de 2009

Chile recuerda a exiliados españoles rescatados por Neruda

La embajada de Chile en España dedicó una ceremonia especial a los 2 mil 300 republicanos que se salvaron gracias a las gestiones del poeta

AP
El Universal
Madrid Jueves 10 de septiembre de 2009

15:27 El mejor poema de Pablo Neruda tuvo nombre de barco: Winnipeg.

Para que nadie borre aquel episodio de los libros de historia, la embajada de Chile en España homenajeó el jueves en Madrid a los 2 mil 300 exiliados españoles republicanos que hace ahora 70 años llegaron al puerto de Valparaíso huyendo del régimen de Francisco Franco en un carguero vetusto llamado Winnipeg.
Y todo, gracias al empeño personal de Neruda.
Supervivientes de aquella travesía y numerosos ciudadanos anónimos se dieron cita en la madrileña Casa de América para rememorar aquella época a través de un emotivo diálogo y la representación de un fragmento de la obra teatral Winnipeg, el confín de la esperanza, del autor chileno Jorge Díaz.
Incluso la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quiso estar presente en el homenaje a través de una carta remitida a su embajada en España.
``Es necesario honrar la memoria de aquellos exiliados que encontraron en Chile su segunda patria``, dijo Bachelet.
En abril de 1939, tras tres años de una sangrienta guerra civil, Franco consiguió una victoria que habría de condenar a cientos de miles de personas del bando perdedor republicano a huir de un país roto por el odio.
La mayoría escapó a Francia. Muchos llegaron a México en barcos como el Sinaia o el Ipanema. Se calcula que al menos 50 mil exiliados españoles se refugiaron en América Latina.
Pablo Neruda, consciente del drama que vivía España, logró convencer al gobierno del entonces presidente chileno, Pedro Aguirre, de la necesidad de tener un gesto con todos aquellos refugiados.
Neruda fue designado cónsul especial para la inmigración española en París. Después de arduas negociaciones y sorteando dificultades con mucho empeño, Neruda usó su influencia como poeta de prestigio para fletar un barco de libertad llamado Winnipeg.
Intelectuales, obreros, campesinos, médicos, profesores y gente de toda condición compartieron aquel buque de carga cuando zarpó del sur de Francia y que atracó el 3 de septiembre de 1939 en el Puerto chileno de Valparaíso con 2 mil 300 exiliados.
``Si me dieran un día para repetir en la vida, ese sería el día que llegué a Chile``, explicó Montserrat Julió, una de las sobrevivientes de aquel viaje.
Julió tiene 80 años y apenas era una niña de 10 cuando le tocó huir de España en aquel barco. Recuerda a los chilenos que les agasajaban con flores para darles la bienvenida.
``Del barco, recuerdo que todos los niños jugábamos y que dormíamos en la bodega``, relató. ``Volví a España, pero conservo un grato recuerdo de la gente de Chile``.
Elvira Magaña tiene 96 años y todavía cuenta con la fuerza suficiente para emocionarse al evocar esa aventura.
``Estoy muy emocionada``, dijo con un hilo débil de voz. ``La gente debe saber lo que pasó y conocer la historia``.
Una historia que Neruda nunca olvidó.

cvtp
http://www.eluniversal.com.mx/notas/625701.html

70 años del poema imborrable de Neruda


España y Chile recuerdan la llegada a Valparaíso del barco con 2.500 republicanos enviado por el poeta

NATALIA JUNQUERA - Madrid - 12/09/2009
"Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie", escribió Pablo Neruda. El poema tenía nombre de barco, Winnipeg, el que él mismo envió a Chile en septiembre de 1939 con 2.500 republicanos rescatados de campos de concentración franceses. Acaban de cumplirse 70 años de la proeza. La pasajera más joven, Elena Castedo, y el embajador chileno en España, Gonzalo Martner, compartieron con EL PAÍS los recuerdos de aquella gran operación de rescate.
"Cumplí dos años el día que vimos Valparaíso", recuerda Castedo, de 72 años. "Fui la más pasajera más joven hasta que nacieron dos niños durante la travesía. Uno murió. Las condiciones higiénicas no eran muy buenas..."
El Winnipeg era un barco preparado para llevar a 78 personas. Subieron 2.500. El propio Neruda eligió por orden del presidente chileno, Pedro Aguirre Cerda, a los pasajeros con dos criterios. El primero, las habilidades de cada uno, porque la selección se llevó a cabo como una masiva entrevista de trabajo. "Necesitábamos especialistas. El mar chileno me había pedido pescadores. Las minas me pedían ingenieros. Los campos, tractoristas", escribió Neruda. "A veces, entrevistaba a algún escritor y le ponía que era abogado. Hubo una campaña de presión muy fuerte en Chile contra la llegada de 'los rojos españoles", explica Martner. "Por eso Neruda le dio aquel formato: se trataba de buscar a los españoles que pudieran contribuir con su oficio al desarrollo de Chile".
El segundo filtro eran las antipatías y simpatías políticas del propio poeta. "Neruda no fue muy generoso con los anarquistas", explica Marther. En cambio, fue benevolente con algunos de los republicanos cuyos oficios no encajaban en aquella gran operación de recursos humanos. "A uno que decía ser escritor, le inscribia como abogado. Y tiene una anécdota muy bonita con un trabajador del corcho. Neruda le dijo: 'En Chile no hay alcornoques'. Y él le contestó: 'Pues los habrá' y sólo por eso le dejó subir".
Deshechos por la guerra -"venían de la angustia, de la derrota", describió Neruda- los republicanos llegaban en trenes para subir al barco. "Las mujeres reconocían a sus maridos por las ventanillas de los vagones. Habían estado separados desde el fin de la guerra. Y allí se veían por primera vez frente al barco que los esperaba. Nunca me tocó presenciar abrazos, sollozos, besos, apretones, carcajadas de dramatismo tan delirantes", confesó el poeta.
Heridas imborrables
El padre de Elena llevaba consigo la humillación de haber perdido y heridas graves hechas en el frente de Madrid. Leopoldo Castedo, que luego se convirtiría en el historiador de referencia de Chile, y su padre, el abuelo de Elena, habían estado recluidos en el campo de concentración de Argèles sur Mer, al sur de Francia. Elena y su madre, en un centro de detención. Por eso, cuando años más tarde, Elena Castedo se reencontró con Neruda le saludó diciendo: "Estoy viva gracias a ti".
Estuvo a punto de no viajar en aquel barco. "No dejaban subir a nadie con infecciones y yo tenía tosferina. Mi madre temblaba mientras nos entrevistaban porque pensaban que no nos iban a dejar subir. Cada vez que yo tosía, ella me ponía la cabeza contra su falda y un señor que estaba detrás de nosotros en la cola y se dio cuenta de lo que pasaba, hablaba en voz alta para disimular".
Elena no lo recuerda. Olvidó toda la travesía porque cuando subió al Winnipeg aún no tenía edad para tener memoria. Los recuerdos que conserva se los han contado otros: su madre, su padre, su abuelo. De la misma manera, cuando regresó a España, en los años 70, no reconocía a aquellas personas que decían ser sur primos o sus tíos.
"Perdimos nuestro país, nuestra familia, nuestra casa, todo. El exilio es un descalabro. Yo le achaco a la guerra mi carácter nómada. Soy de donde vivo y vivo en muchos sitios: EE UU, Chile, España....", explica Castedo. Con ese sentimiento, el del desarraigo, escribió ya siendo abuela una novela que le valió una nominación a uno de los premios literarios más importantes de EE UU, el National Book Award y quen tituló El Paraíso.
La operación del Winnipeg fue financiada por el Gobierno Republicano en el Exilio, con Juan Negrín a la cabeza, y por los cuáqueros, una sociedad religiosa que pudió el anominato de su generosidad. Preguntado por si cree que hoy, cuando se cierran las fronteras a los inmigrantes, sería posible repetir un acto de solidaridad igual, el embajador de Chile responde: "Yo creo que sí. España ya nos devolvió aquel gesto acogiendo a los chilenos que huían de la dictadura de Pinochet".

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http://www.elpais.com/articulo/cultura/anos/poema/imborrable/Neruda/elpepucul/20090912elpepucul_1/Tes

"Nos recibieron como héroes", recuerda Montserrat Julió, superviviente del Winnipeg


domingo, 6 de septiembre de 2009

Ante todo winnipeniano


Por Ángel Carcavilla / Columnista LND
Domingo 6 de septiembre de 2009 | | LND Cultura 
Cuando me preguntan por lo raro de mis apellidos, simplemente digo que son winnipenianos. Hace 70 años llegó mi familia a Chile, arriba del barco de la esperanza (como erráticamente lo llamó Pablo Neruda). En el Winnipeg venía mi padre Antonio Carcavilla Laguarta, su hermano y mis abuelos paternos, Eduardo Carcavilla Marcuello y Carmen Laguarta Fañanas, junto al padre de mi madre Ángel Portoles Trens. Todos aragoneses, todos republicanos.
Venían de un mundo de polos opuestos, oscilante de peligro y pasión, una tierra de nadie, donde las balas redoblaban y la vida se diluía en la muerte. Venían derrotados, con sus valores personales, políticos y románticos hechos añicos, un grupo de expatriados escépticos, que aquí encontraron un mundo totalmente ajeno a su tierra natal, un lugar pacífico y amable, que les permitió entender mejor la realidad y sobre todo entenderse mejor a sí mismos.
La historia de mi familia resulta amargamente irónica, pero a la vez muy lírica, especialmente cuando hablaban de aquel mundo perdido que habían dejado atrás, una historia mítica fallida que simplemente les hacía más fácil vivir un presente igualmente fallido. Aquí se levantaron una vida tan adversa como fascinante pero, al mismo tiempo, amenazadoramente claustrofóbica, donde convivían el Chile de aquel entonces con la memoria colectiva republicana.
Fundaron el club de la república, se casaron entre ellos, y nunca dejaron de cantar las canciones de la Guerra Civil Española. Yo mismo aprendí el español del Winnipeg, lleno de modismos que desaparecieron hace años de España y antes de que supiera nada de la vida, tenía claro que el fascismo y los nacionalistas eran la peor escoria que poblaba el mundo. Crecí bajo la subversiva influencia de una bella disidente, mi abuela, a quien le escuché por años las historias de la guerra. Mis abuelos, que prometieron no pisar suelo español hasta que muriera Franco, fallecieron antes que el dictador, mi padre no alcanzó a vivir el golpe de Pinochet. El resto nos quedamos acá, nos hicimos chilenos y aunque han pasado 70 años nunca dejamos de ser winnipenianos.

http://www.lanacion.cl/noticias/site/artic/20090905/pags/20090905171654.html

jueves, 3 de septiembre de 2009

Conmemoración en Madrid 70º aniversario llegada del Winnipeg a Chile

Ministerio de Relaciones Exteriores
Embajada de Chile en España
Agregaduría de Prensa


El Embajador de Chile en España,
Gonzalo Martner Fanta


Le invita a la conmemoración del 70º aniversario, de la llegada a Chile del vapor Winnipeg con 2.500 españoles republicanos- hombres, mujeres y niños –rescatados de los campos de concentración luego de su huída a Francia, por el poeta Pablo Neruda, gestor de la travesía, por encargo especial del gobierno chileno de la época, que presidía don Pedro Aguirre Cerda.

Será un dialogo para no olvidar, en que participarán, representantes del Gobierno del Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero; sobrevivientes del Winnipeg,, así como escritores, intelectuales, hombres y mujeres de buena voluntad que han hecho de la solidaridad su forma de vida. Diego Carcedo, Monserrat Juliá, Pedro Zerolo , serán algunos de nuestros panelistas. En Chile, liderará los actos conmemorativos nuestra Presidenta Michelle Bachelet.

La conmemoración tendrá lugar en Casa de América, Sala Gabriela Mistral, (Marqués de Duero 2) el día 10 de septiembre a las 19 horas. Cerrará el encuentro una adaptación reducida de la obra de teatro “Winnipeg el confín de la Esperanza”, del dramaturgo chileno, Jorge Díaz.

Vuestra presencia es muy importante para nosotros, porque queremos en esta jornada reconocer el aporte que estos españoles refugiados brindaron a Chile, en todas las áreas de la cultura, las ciencias y el desarrollo. Se trata de registrar, que es posible extraer lo positivo de las tragedias que han golpeado a nuestros países.

Rogamos confirmar vuestra asistencia por este medio. Un saludo cordial.

GONZALO MARTNER FANTA

Madrid, 27 de agosto de 2009.

Confirmar a:
Manola Robles
Agreprensa
Embajada de Chile en Madrid,
630 90 38 79
mrobles@embachile.es

viernes, 21 de agosto de 2009

Las sentencias de la represión


Ramón Sáez

Que la Administración denegara la solicitud de indemnización que formuló la viuda de Sánchez Bravo, fusilado en septiembre de 1975, con base, precisamente, en la sentencia del Consejo de Guerra que le condenó por terrorismo y asesinato, viene a reconocer la vigencia de expresiones de la barbarie del pasado con apariencia jurídica, que siguen entre nosotros y forman parte del ordenamiento. La eficacia de las sentencias de los tribunales de excepción del franquismo cuestiona las bases sobre las que se asienta el Estado de Derecho, el respeto a los derechos humanos, y ataca el sentido de decencia de la ciudadanía, que debe compartir el legado del fascismo.
La Ley de Memoria Histórica de 2007 declara el carácter radicalmente injusto de las condenas dictadas por los tribunales de excepción de la dictadura y la ilegitimidad de esos órganos de la represión, entre ellos los Consejos de Guerra, al estimar que eran contrarios a Derecho y vulneraban las más elementales garantías del juicio. Resulta que la Administración no quiere extraer consecuencia alguna de esa proclamación y excusa que no le corresponde cuestionar las “actuaciones procesales” del franquismo. Se homologan como actos de Derecho conductas de brutalidad institucional contra la disidencia política, una suerte de farsa jurídica que interpretaba un piquete de verdugos.
Tal forma de operar sólo puede explicarse en el método que adoptó nuestra particular transición a la democracia, un modelo, sí, pero de impunidad de los crímenes de la represión, de silencio impuesto, de abandono y desprecio de las víctimas. No en balde la Transición estuvo gobernada por el miedo a un posible golpe militar que situó a los políticos que venían de la dictadura en la posición de imprescindibles valedores de la democracia y obligó a aceptar con resignación que era mejor no intentar ajustar las cuentas con los responsables de crímenes horrendos (torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas). Por si acaso.
El respeto de los derechos fundamentales básicos de las víctimas de la larga y feroz represión requiere que las resoluciones de los tribunales de excepción sean anuladas. Para ello es necesario convenir una idea precisa: el aparato institucional franquista fue un Estado ilegal, un espacio de no Derecho, que se sustentaba en la violación sistemática de los derechos y libertades, conculcando la legalidad internacional, el orden jurídico universal constituido por los derechos humanos indisponibles. El Estado franquista nació de un acto criminal, un golpe de Estado, se fundó sobre una Guerra Civil que se desenvolvió bajo el programa de exterminio del enemigo político y se consolidó mediante un proyecto de persecución implacable de cualquier forma de disidencia, que se prolongó después de la muerte del tirano. Estado ilegal, tribunales de excepción y sentencias injustas. Así debemos pensar tales instituciones y actos de poder.
Si esa fórmula fuera aceptada –algo que pretendió con timidez la ley de la memoria– no habría problema en declarar la nulidad de todas las sentencias de los tribunales de excepción, como hechos gravemente atentatorios contra los derechos humanos que no pueden convivir en la esfera pública democrática. Se disuelven así las dudas sobre la seguridad jurídica que se han planteado; dudas que nunca deberían amparar la injusticia ni la permanencia de los efectos del crimen.
La revisión de las sentencias condenatorias corresponde al Tribunal Supremo; a su Sala Segunda respecto a las dictadas por el Tribunal de Orden Público y por los Tribunales de represión de la masonería y el comunismo y de responsabilidades políticas; y a su Sala Quinta para las pronunciadas por consejos de guerra. Para ello, la ley pide la concurrencia de un hecho nuevo que evidencie la inocencia del acusado. Se pueden anotar varios. En primer lugar, la declaración por ley de la ilegitimidad de origen de los tribunales de excepción, que surgieron de un golpe de Estado, y de su ilegitimidad de ejercicio, por la violación sistemática de los derechos y libertades. Su consecuencia es la injusticia de las sentencias, que también se afirma. Un segundo hecho nuevo sería la derogación expresa de toda la normativa que soportaba a los tribunales, sus procedimientos y los tipos sancionadores, por su incompatibilidad con los derechos humanos. Además, ha de considerarse, en su caso, la declaración de reconocimiento como víctima de la represión y de reparación personal que prevé la ley, porque sus consecuencias son la admisión por el Estado, en un acto concreto, de la injusticia de la
condena. Antes
de la ley de reparación, medio centenar de resoluciones de la Sala Quinta de lo militar del Tribunal Supremo (otra excepción española, una milicia togada en su Corte de Casación) denegaron la autorización para interponer recurso de revisión contra condenas políticas dictadas por consejos de guerra de la represión franquista, con decisiones y argumentos incompatibles con la cultura de la legalidad democrática, que concibe la ley subordinada a los derechos humanos. El Fiscal, que hasta ahora ha defendido la intangibilidad de las sentencias, tiene una misión especial en la revisión de las sentencias injustas, que enuncian las leyes procesales y que sería deseable que asumiera.
La nulidad de las sentencias de la represión es un episodio de la lucha por el Derecho que esta sociedad debe acometer para tomar distancia –no sólo temporal– con un Estado ilegal que negaba los derechos y mataba impunemente a sus enemigos políticos. Razones de higiene pública lo aconsejan.

Ramón Sáez es Magistrado de la Audiencia Nacional
Público 18 de agosto de 2009

domingo, 2 de agosto de 2009

Adquirir ESTACION DE BORREDON, importante lugar de la memoria



AMIGOS/AS:


CONSIDERAMOS QUE DEBEMOS APOYAR, COLABORAR Y DIFUNDIR ESTA BRILLANTE INICIATIVA DE LA ASOCIACION "MEMOIRE DE LËSPAGNE REPUBLICAINE" DE MONTAUBAN, QUE NOS HA ESCRITO, PARA RECAUDAR LOS 150.000 EUROS QUE HACEN FALTAN PARA COMPRAR EN SUBASTA JUDICIAL, ESTE IMPORTANTE LUGAR DE MEMORIA, LA estación de ferrocarril de Borredon, EN EL SUR DE FRANCIA, donde llegaron entre el 5 y el 12 de marzo del 1939, 16 000 soldados republicanos españoles, a razón de 2500 a 3000 por dia, para ser internados en el campo de concentración de Septfonds.

AHÍ TENEIS LOS DATOS POR SI QUEREIS HACER UNA PEQUEÑA APORTACIÓN.

SE TRATA DE QUE SEA UNA SUSCRIPCIÓN LO MÁS POPULAR POSIBLE.

ADJUNTAMOS TODOS LOS DATOS.

ESPERAMOS SEA DE VUESTRO INTERÉS.

LEED Y DIFUNDID,

SALUDOS.



RESEÑA MENSAJE RECIBIDO:

Amigo(a) s de la Republica y del exilio!
Paco Ruiz Acevedo, como Presidente de la AMHDBLL recogerá los donativos para poder comprar la estación de ferrocarril de Borredon (82 – Francia) donde llegaron entre el 5 y el 12 de marzo del 1939, 16 000 soldados republicanos espagnoles, a razón de 2500 à 3000 por dia, para ser internados en el campo de concentración de Septfonds.
El juez a alargado el plazo de la subasta hasta el 15 de septiembre! Así que ANIMOS!
No podemos dejar que se escape esta oportunidad única de recuperar un sitio de la Memoria Historica en donde se encuentran nuestros sentimientos y recuerdos, cerca (30 kms) de la tumba de Manuel Azaña en Montauban, y a 6 kms del campo y del cementerio español. Allí, si lo conseguimos, cada año celebraremos en abril la Republica de nuestros padres y los valores por los que lucharon y muchos murieron!
Para participar a la suscripción en Catalunya y España, lean lo que escribe Paco!:

Referente a la suscripción económica con BORREDON debo comunicaros que nuestros socios y amigos están respondiendo y me anuncian otras aportaciones. No tenemos inconveniente alguno de hacernos cargos, dadas las dificultades operativas bancarias, de todo el territorio que abarca España pero para ello es conveniente que así lo comuniquéis vosotros a todos los contactos que tengáis en España, sean asociaciones o particulares para que lo ingresen en la cuenta que tenemos abierta.

Associaciò per a la Memoria Histórica i Democrática del Baix Llobregat
LA CAIXA: 2100-0363-41-0200095179

Hemos establecidos tres niveles de aportación solidaria para que cada cual, según sus disponibilidades económicas, elija:
Aportación de 20, 30 y 50 euros.

Referente a nuestros asociados pueden optar, mediante e-mail o teléfono, comunicarnos su decisión para pasar el recibo a La Caixa o bien haciendo la transferencia directamente en donde hagan constar su nombre y apellidos.
Para el resto de asociaciones, colaboradores y amigos pueden hacer la transferencia directamente o bien que nos faciliten su número de cuenta bancaria en donde igualmente hagan constar su nombre y apellidos.
El plazo de recaudación se amplia hasta el 15 de septiembre, dado el acordado aplazamiento de la subasta. Tenemos que esperar todo el proceso de aportaciones pendientes pues al fin y al cabo la empezamos el lunes día 18 de mayo. Iremos publicando periódicamente los nombres de todas las personas o entidades y las cantidades en nuestra web: www.memoria-antifranquista.com

Llegado al final publicaremos un certificado de MER 82 de Montauban (Francia) de haber recibido la cantidad total recaudada. Quiero ser optimista que entre España, resto de Europa, America y otros lugares consigamos los 150.000 euros que solicita el propietario de las instalaciones.

Un abrazo fraternal de:

Presidente de la AMHDBLL
Tno: 93-375.45.05
E-mail: pacoruizacevedo@telefonica.net
E-mail: asociacion@memoria-antifranquista.com
MERCI y VIVA LA REPUBLICA !!
Jose González Ocaña
Presidente de MER 82- Montauban (Francia)

Podéis hacer un seguimiento de esta iniciativa en:

Mémoire de l'Espagne Républicaine 82
http://mer82.eu/page.php?2

martes, 30 de junio de 2009

INVITACIÓN


El que el próximo miércoles 1 de julio a las 19,30 horas se presentará el libro

"Un Siglo con Allende".


El acto se realizará en el Ateneo de Madrid, c/. Prado 21, sala de conferencias

(metros Atocha y Banco de España).


La presentación estará a cargo del Embajador de Chile en España, D. Gonzalo Martner, el diputado español D. José Luis Abalos y por D. Edison Ortiz, Director de la Universidad Internacional de Verano de Rancagua y responsable de la publicación.


lunes, 29 de junio de 2009

POR UNA CARTA DE DERECHOS DE CIUDADANÍA

EN LA COMUNIDAD DE MADRID


ACTO DE PRESENTACIÓN

Día: Jueves 2 de julio Hora: 19h. Lugar: Salón de Actos Fundación Abogados de Atocha

C/ Sebastián Herrera 12,14 (Madrid)

FORO SOCIAL DE MADRID

IGUALDAD

SERVICIOS PÚBLICOS SOSTENIBILIDAD

MEMORIA DEMOCRÁTICA

RENTA BÁSICA

LAICIDAD

DEPENDENCIA

EDUCACIÓN

La Asociación de Amistad Hispano Chilena Winnipeg, con la colaboración de la Fundación Progreso y Cultura, organizo un homenaje a los republicanos españoles que viajaron a Chile en 1939 a bordo del vapor “Winnipeg”,



lunes, 15 de junio de 2009

Intervención en nombre de los descendientes del Winnpeg



Este encuentro es para recordar y agradecer:


Recordar a los miles de hombres y mujeres que lucharon dando lo mejor de si contra el fascismo que irrumpió a sangre y fuego, para terminar con el gobierno Constitucional y Republicano en el año 1936.

Quiero recordar en mi padre a cada uno de ellos. Zapatero remendón, hijo de labradores, revolucionario, comunista y el mejor padre del mundo.


El nos dejo el mejor legado que le puede dejar un padre a sus hijos: El ejemplo de un luchador por la justicia y la libertad, su sensibilidad y su fuerza, su ayuda incondicional a cada uno de sus compatriotas que la necesitaban sin cuestionamiento de ninguna índole.


El llego en el vientre de un barco llamado Winnipeg, un día 4 de septiembre de 1939, al puerto de Valparaíso, que se encuentra en un país llamado Chile. Sumando mas de 2.500 entre hombres, mujeres y niños. Sacados de un campo de concentración en Francia, gracias a las gestiones del poeta Pablo Neruda y al Gobierno del Presidente de Chile: Pedro Aguirre Cerda.


Han pasado 70 años padre, desde que el fascismo te arranco de tu tierra y te alejo de tus seres queridos. Y en el chile de Pinochet, el mismo fascismo te asesino a tres de tus hijos, y a un nieto. A los que quedamos vivos nos encarcelo y nos torturó.


Y la historia se repite padre, tus hijos han tenido que hacer tu camino de regreso, a exiliarse en tu patria.


Pero a qui estamos llenos de orgullo por el deber cumplido y siguiendo siempre tú ejemplo.


En nombre de la Asociación Winnipeg.


Gracias Argentina, gracias México, gracias Chile, gracias a todos los países por vuestra solidaridad, por haber abierto las puertas a nuestros padres, porque ellos sembraron simiente.

Y tu padre donde estés, gracias por habernos contado siempre la historia, alrededor de aquel brasero en las duras noches de invierno, porque sin historia no hay memoria. Es el mejor recuerdo y el mejor ejemplo.


Matilde Martín Martínez

sábado, 13 de junio de 2009








HOMENAJE A LOS PAÍSES QUE ACOGIERON A LOS REFUGIADOS ESPAÑOLES REPUBLICANOS

Sábado 13 de Junio a las 12:00 horas
frente al Monumento al General Lázaro Cárdenas
en el Parque Norte de Madrid.

miércoles, 10 de junio de 2009

martes, 9 de junio de 2009

Winnipeg, 70 años. Exilio y Solidaridad

La Asociación de Amistad Hispano Chilena Winnipeg, con la colaboración de la Fundación Progreso y Cultura, organiza un homenaje a los republicanos españoles que viajaron a Chile en 1939 a bordo del vapor “Winnipeg”, y a la solidaridad de los chilenos demócratas que lo hicieron posible.


Invitamos a participar en este acto a todos nuestros socios y amigos


Se exibirá el documental de Lala Gomá y Xavier Montanya “Winnipeg, palabras de un exilio” y mantendremos un coloquio con el creador y guionista Xavier Montanya. También participará la actriz Monserrat Julió, que viajó siendo niña en el barco.


Este documental de 60 minutos de duración relata; el éxodo de los republicanos españoles, su penoso paso por los campos de prisioneros del sur de Francia, su posterior viaje a Chile en la expedición organizada por el poeta Pablo Neruda en representación del gobierno del Frente Popular presidido por Pedro Aguirre Cerda, así como la acogida que tuvieron en Chile.


El acto tendrá lugar el Viernes 19 de junio de 2009 a las 20 horas en la Sala Maldonado 53.


Se puede llegar por metro: Diego de León, líneas 6,5 y 4.

Núñez de Balboa, línea 5.(a pocos metros de Príncipe de Vergara).Pueden informarse en http://www.fundacionprogresoycultura.es/ se pincha Maldonado 53 y está toda la información.

70 Aniversario del Exilio español 1939-2009

Con motivo del 70 Aniversario de la llegada del vapor Sinaia, al puerto de Veracruz, México, con 1620 exiliados y sus familias,
la Asociación de Descendientes del Exilio español y la Asociación Winnipeg, tiene el agrado de invitarle al

HOMENAJE A LOS PAÍSES QUE ACOGIERON A LOS REFUGIADOS ESPAÑOLES REPUBLICANOS

Sábado 13 de Junio a las 12:00 horas
frente al Monumento al General Lázaro Cárdenas
en el Parque Norte de Madrid.

El 13 de junio de 1939, el vapor Sinaia, atracó en el puerto de Veracruz, en México con 1.620 refugiados políticos. Fue la primera gran expedición de los republicanos españoles, acogidos por el gobierno mexicano y se ha convertido, en la memoria del Exilio, en el símbolo del cobijo hispanoamericano a quienes perdieron la guerra.


El 30 de Agosto de 1939, el barco Winnipeg, con cerca de 2.500 refugiados españoles, llegó al puerto de Arica, en Chile. En torno al 5 de noviembre el vapor Massilia, ancló en el puerto de Buenos Aires, con 147 españoles republicanos, y el 7 de noviembre el barco Flandre llevó la primera gran expedición de exiliados a la República Dominicana.

El acogimiento material e intelectual de Francia, la URSS, y de prácticamente todos los países americanos permitió la participación activa en su vida cultural y económica de escritores, artistas, intelectuales, científicos, obreros de diversos oficios y campesinos. En su suelo nacieron la mayor parte de sus descendientes que recuerdan en estas fechas la esperanza de una nueva vida para sus padres y abuelos...

Programa:
Palabras de recuerdo y agradecimiento

Testimonios de:

Ceferino Álvarez. Francia.

Nieves Barón y José María Nadal (pasajeros en el Sinaia y el Ipanema). México

Matilde Martín Martínez Chile (Colectivo Winnipeg de Chile)

Valentina Fernández: en recuerdo de quienes sufrieron en España.
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Jaime del Arenal Fenochio. Consejero de Asuntos Educativos. Embajada de México

Gonzalo Martner Fanta. Embajador de Chile.

Noelia Martínez Espinosa. Portavoz adjunta Grupo municipal del PSOE. Ayto de Madrid.

Milagros Hernández. Grupo municipal de IU. Ayto de Madrid.

Matilde Fernández. Grupo Socialista de la Asamblea de Madrid.

Inés Sabanés Nadal. Portavoz de IU de la Asamblea de Madrid.

Juan Pablo de Laiglesia. Secretario de Estado para Iberoamérica

Ofrenda de flores
Música y Poesía

Lectura del poema de Pedro Garfias, Entre España y México. Carmina Díaz, artista, hija de refugiados en México.

Lectura del poema de Pablo Neruda, Misión de Amor. Fernando Aguilera Barra. Actor .
Canciones mexicanas. "El Trío Mexicano" (Roxana Río, Andrés Lora, Hugo Fernández):



(Entrada por la calle del Arzobispo Morcillo. Detrás de la Ciudad Sanitaria La Paz) . Metro: Begoña (línea 10) EMT Líneas 67, 124, 132, 134, 135, 137, Interurbanos 602 y 711

Enlace para llegar desde Metro Begoña:

http://maps.google.es/maps?f=d&source=s_d&saddr=metro+bego%C3%B1a+madrid&daddr=40.480887,-3.689861&hl=es&geocode=&gl=es&mra=dme&mrcr=0&mrsp=1&sz=16&dirflg=w&sll=40.482519,-3.690634&sspn=0.007197,0.018368&ie=UTF8&ll=40.480659,-3.689754&spn=0.003232,0.018368&z=16&layer=c&cbll=40.480472,-3.689609&panoid=YOTR5NZlV4ToMex3NpeRxw&cbp=11,233.98,,0,5

viernes, 15 de mayo de 2009

Hijos del Winnipeg recuerdan desde el exilio


Lunes 11 de mayo de 2009
Por Emlio Leighton V. / La Nación
En septiembre se cumplen 70 años de la llegada del vapor francés

Hijos del Winnipeg recuerdan desde el exilio

Siete décadas después de la llegada a Valparaíso de más de 2.500 refugiados de la guerra civil española, el barco que alquiló Pablo Neruda en Burdeos se mantiene más vivo que nunca, especialmente en el corazón de los hijos chilenos de los asilados republicanos que tuvieron que sufrir también el destierro por parte de la dictadura de Pinochet.
"Nunca me tocó presenciar abrazos, sollozos de dramatismo tan delirantes. El Winnipeg fue lo más importante que hice en mi vida", exclamó Pablo Neruda al ver cómo, uno a uno, bajaban del barco los dos mil 500 españoles que habían logrado salir de los campos de concentración creados por Francia en la frontera con España, tras una guerra fraticida que preveía la victoria del bando nacionalista sobre un caótico gobierno republicano.
A cuatro meses de cumplirse 70 años de la llegada a Chile del "Winnipeg, el barco de la esperanza", los hijos de estos españoles -pescadores, artesanos, agricultores, obreros, zapateros e intelectuales-, que se instalaron en la sociedad nacional y aportaron una riqueza inmensa para el desarrollo del país desde el punto de vista intelectual, social y económico, se reunieron en Madrid para decir "No" a la nueva ley de asilo que tramita el Gobierno de España, y que endurecerá los petitorios de los perseguidos en sus países.
Todos rondan los 50 o 60 años. Se llaman compañeros y compañeras. Tienen sangre española y chilena y, por caprichos del destino, han tenido que sufrir el mismo destierro que sus padres: huir de la barbarie autoritaria. Son el ADN del vapor Winnipeg, el barco francés que Pablo Neruda, con ayuda del Gobierno de Pedro Aguirre Cerda, alquiló en Burdeos, en el puerto de Trompeloup-Pauillac, y que zarpó el 4 de agosto de 1939, llegando a Valparaíso un mes más tarde.
Y el seminario "48 horas por el Derecho de asilo", organizado por Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en el barrio Universitario de Madrid, les permitió a estos chilenos-españoles recordar lo importante que es el asilo contra la opresión.
"Han vivido un segundo exilio muchos de los hijos de españoles republicanos que llegaron a Chile. Nosotros somos otra generación que se tuvo que esparcir, por obligación, de nuevo", señala Ana María Flores, perseguida por la dictadura de Pinochet y presidenta de la Asociación Hispano-Chilena Winnipeg.
"En España se está discutiendo una modificación de la ley de asilo que resulta bastante restrictiva y absurda, con pérdidas de garantías y derechos para la actuación diplomática, donde habrá listas negras de países y donde el Ministerio del Interior discriminará según el nivel de la inmigración. Por eso, es elemental recordar nuestra situación y lo esencial que es el derecho a asilo", continúa Flores.
Al encuentro llega una veintena de exiliados que, con pasión, defienden también el rescate de la memoria histórica. "Somos exiliados en todos lados. Chile, ahora, no es el país que dejamos en 1973. Pero seguimos echando de menos el olor a mar, la comida, nuestros amigos", añora Fernando Llagaria, presidente de la Casa de Chile de Valencia.
La verdad es que la Asociación Winnipeg es lo más parecido a una familia: apenas se juntan comienzan a hablar del Café Coppelia o el Café Miraflores, o a revivir sus anécdotas en el país que les vio nacer.
Neruda se moviliza
A comienzos de 1939, mientras Neruda está trabajando en Isla Negra, en el "Canto general", recibe una carta de su amigo, el poeta Rafael Alberti, quien le informa de los problemas que tienen los civiles partidarios de la República para escapar de la avanzada nacionalista. Neruda vislumbra la pronta caída de la capital española y pide ayuda a Aguirre Cerda. El poeta es nombrado cónsul especial para la Inmigración y se funde en un duro trabajo de oficina en París, recortando fotos para pasaportes y recogiendo cientos de solicitudes de refugiados para poder ir a Chile.
Finalmente, el vapor, con capacidad para 200 pasajeros, zarpa de Burdeos con 2.500 personas a bordo. La disciplina se cumple a rajatabla. Cada uno tiene unas tareas. Se divierten cantando, riendo y montando obras de teatro. Pero todos están nerviosos, el mar esta infestado de submarinos alemanes. El 15 de agosto cruzan por fin el canal de Panamá y llegan al puerto en la madrugada del 3 de septiembre.
Los primeros refugiados en bajar gritan: ¡Viva Chile! Y lo primero que escuchan de los chilenos que esperan al barco es: "Mira gallo, la cabra que lleva ése". El recuerdo, entre risas, es de Marta Baldín, cuyo padre David, era parte de la tripulación.
Matilde Martín agrega que su padre, Isidoro, solía valorar la acogida de los chilenos. Primero en el Muelle Prat de Valparaíso, apenas llegaron, y luego en la Estación Mapocho, donde recibieron homenajes y fiestas. "La gente fue muy solidaria con nuestros padres. Organizaban rifas, kermeses y obras teatrales para darles dinero a los republicanos", señala.
Asiente Fernando Llagaria. Su padre, José, nunca olvidó la ayuda chilena: "Hubo colectas en todas las regiones para ayudar a los recién llegados y eso mi padre nunca lo borró de su mente".
El pasado vuelve a la familia
Las canciones de la guerra civil española fueron un potente estímulo para quienes apoyaban la llegada de la Unidad Popular a La Moneda. Muchas, como "Venceremos" o "No pasarán", se basaban en los poemas del poeta y amigo de Neruda, Federico García Lorca.
"Nunca salí de Chile, pese a la violencia de la dictadura, porque vi lo traumático que fue para mis padres el exilio desde España", dice la periodista Manola Robles, encargada de prensa de la embajada y también hija de refugiado. "Fue tan desgarrador porque los españoles son muy regionalistas, ellos se definen como catalanes, asturianos o gallegos, etcétera. Para un español estar exiliado es muy duro. En mi casa sólo se hacía comida española, muy poca comida chilena", añade.
También sabe Jorge Martín lo duro que es el exilio, especialmente porque fue torturado por los agentes de la dictadura. Sufrió igual que su padre, Isidoro, un zapatero de la ciudad de Toledo que luchó en la guerra civil. Aunque lo más doloroso para él es no poder volver a Chile: "Somos más de cien chilenos que no podemos volver, algunos porque tienen penas de extrañamiento y otros porque fueron protagonistas de la fuga del 29 de enero de 1990, en los últimos días de la dictadura, desde la cárcel pública de Santiago. Creo que la Concertación está en deuda con nosotros, no somos terroristas ni hemos hecho nada malo en Chile"
El tema de la guerra civil sigue siendo para ellos el punto de partida de muchas conversaciones, como atestigua su hermana Matilde Martín. "Yo creo que es muy importante la memoria histórica para que esta situación traumática no vuelva a ocurrir. Mi padre se sentaba en su sillón y nos contaba de lo duro de la guerra, como los campos de concentración en Francia, donde se tenía que tapar con arena para resistir el frío. Si él hubiese estado vivo para el golpe de Estado habría sido terrible para él", cuenta.
El sufrimiento une a las familias. Este es el caso de Manuel Foncilla y Ana María Flores, quienes debieron soportar el exilio, la tortura y el secuestro de una hija en 1973. El padre de Manuel, Ramón, ya sabía lo que era el exilio, el dolor de una guerra y visualizó la catástrofe del 11-S. "Mi padre al saber los primeros informes de las votaciones del ’69, que no daban ganador a Salvador Allende, apagó la televisión y la radio. Todos lo apoyábamos y nos aprestábamos a ir a la FECh a esperar los resultados. Cuando le contamos que había ganado Allende, hubo tal alegría que nos quedamos en la casa a celebrar y mi padre dijo: ‘Mañana mismo me hago chileno’, aunque se olía que podía pasar lo mismo que vivió en el ’39", recuerda Foncilla.
El Winnipeg de Neruda acabó siendo una nueva oportunidad de vida para los refugiados, pero también un aporte para Chile. Fue un puente que trajo sabiduría y lucha, que llenó de riqueza humana al país con ciudadanos como los pintores José Balmes y Roser Bru; el profesor y diseñador gráfico, Mauricio Amster; el ya desaparecido historiador, Leopoldo Castedo; el periodista deportivo, Isidro Corbinos o los tres hermanos Pey: Raúl, Víctor (ingenieros) y Diana (música), entre otros más de dos mil hombres y mujeres que no alcanzamos a nombrar acá.
Sin embargo, lo más importante es que el barco vapor de Neruda transformó a Chile en una tierra libre que sigue acogiendo a todos los perseguidos y refugiados políticos sin importar su tendencia política, y transformó, definitivamente, al poeta en el hijo que España siempre recuerda con cariño y respeto. LN
Historia de los 17 asilados republicanos en la embajada de Chile en Madrid
Chile y otros países sudamericanos firmaron en abril de 1939 el tratado del “Derecho al Asilo y al Refugiado” que señalaba: “Toda divergencia que suscite la aplicación de este tratado será dirimida por vía diplomática o por un tribunal internacional de justicia”.
Entre 1937 y 1939, la embajada chilena en Madrid acogió a una gran cantidad de refugiados, tanto franquistas como nacionalistas. Cuando la capacidad del recinto no fue suficiente para los 700 asilados, las legaciones de Guatemala y El Salvador colaboraron.
Tras la victoria del bando liderado por Francisco Franco, y con las tropas nacionales en las calles de Madrid, 17 republicanos se refugiaron en la embajada. Carlos Morla Lynch, embajador y encargado de negocios, contactó al general Jordana, quien ejercía como ministro de RREE, para conseguirles salvoconductos de viaje. Pero la respuesta fue negativa y el nuevo gobierno ordenó que los refugiados fueran entregados, ante lo cual la embajada chilena, que se negó, debió resistir una decena de ataques de los falangistas en busca de sus enemigos.
Chile recurrió entonces al tratado de Montevideo y todos los países sudamericanos apoyaron al Gobierno de Pedro Aguirre Cerda en esta lucha diplomática, que terminó en pelea con los 17 republicanos, varios de ellos parte de la “Alianza Antifascista de Escritores”, viajando hacia el nuevo continente.
“Allí estaban los escritores Antonio Aparacio Herrero, Pablo de la Fuente y Antonio de Lezama, entre otros. Para pasar el tiempo en la embajada editaron un diario, Cometa, y una revista cultural llamada Luna, que era semanal, mecanografiada, con artículos a mano sobre poesía y artículos literarios. Llegaron a sacar 60 ejemplares por día. Analizaban la situación de España aunque estaba más enfocada a la literatura que a la política, para no comprometer a la embajada. Lo increíble es que pese al momento crítico que vivían, el nivel era excelente”, recuerda Manuel Foncilla.